Cuando Jorge Bastidas recibió la llamada de su amigo, la preocupación se mezcló con la incredulidad. A pesar de que la voz que le hablaba del otro lado del teléfono sonaba asustada, el joven desarrollador de 32 años, quien reside en Argentina pero estaba de viaje laboral en Bogotá, dudó que la situación en Venezuela fuera tan grave. Después de tantas crisis, las alertas parecían perder su impacto. Sin embargo, al intentar comunicarse con su familia y fracasar, la ansiedad comenzó a apoderarse de él. Comprendió que la gravedad del momento era alarmante cuando un canal de YouTube dedicado a noticias venezolanas comenzó a inundarse de mensajes de usuarios que buscaban información sobre seres queridos desaparecidos tras los terremotos del 24 de junio. Jorge, sintiéndose impotente desde la distancia, decidió que debía encontrar una manera de ayudar a través de las herramientas a su alcance.
El portal que Jorge Bastidas lanzó, titulado «Desaparecidos Terremoto Venezuela», se convirtió rápidamente en un refugio digital para aquellos que reportaban a sus familiares ausentes. En cuatro meses, acumuló más de 82.610 reportes de personas desaparecidas, pero tras un meticuloso proceso de verificación, el número se redujo a946 personas sin noticias concretas. Esta situación se volvió aún más crítica debido a la falta de respuesta oficial por parte del gobierno de Delcy Rodríguez, que no proporcionó datos sobre los desaparecidos ni estableció canales de comunicación eficaces para las víctimas y sus familias. La frustración de Bastidas se mantenía latente, ya que sabía que el estado contaba con recursos para abordar el problema, pero no lo hacía. A través de su plataforma, buscó generar un espacio de contacto y esperanza para aquellos que enfrentaban la incertidumbre.
Con el apoyo de la inteligencia artificial, Jorge pudo lanzar el portal apenas unas horas después de que los terremotos devastaran el país. Desarrolló una plataforma que no solo permitía registrar desaparecidos, sino que también optimizaba el proceso de verificación de información, gracias a la implementación de IA que operó casi como un equipo adicional. Desde el primer día, el tráfico del sitio web superó sus expectativas, alcanzando más de 800.000 usuarios en cuestión de horas; una prueba del impacto que desempeñaba en la comunidad venezolana. No obstante, junto con los reportes serios, comenzaron a surgir contenido de broma y desinformación, lo que llevó a Jorge a implementar filtros más estrictos para mantener la integridad del portal.
Además, Jorge recibió una valiosa colaboración de LAB-CO, una organización de innovación en México que le ofreció un modelo de reconocimiento facial para agilizar la identificación de desaparecidos. Esta herramienta de IA había sido utilizada anteriormente en el ámbito forense, pero su adaptación al contexto venezolano fue un paso crucial para atender las necesidades inmediatas de los familiares en busca de sus seres queridos. Durante las primeras dos semanas tras los sismos, esta nueva funcionalidad fue utilizada por miles de usuarios, ofreciendo una herramienta adicional para el reencuentro y la búsqueda de información, marcando un avance significativo en sus esfuerzos.
Por otro lado, el esfuerzo conjunto para recopilar y verificar información desde los hospitales resultó ser una tarea monumental. Daneli Hernández, abogada residente en Argentina, desempeñó un rol clave al coordinarse con contactos en Caracas para recoger listas de pacientes ingresados en los centros médicos. Aunque se enfrentaron a una abrumadora cantidad de datos, el entusiasmo por ayudar a los afectados fue mayor que cualquier obstáculo. A través de esta colaboración, lograron recuperar más de 3.000 registros de personas que habían llegado a hospitales tras los terremotos. Ante la tragedia, cada historia de personas encontradas era un alivio para sus familiares, mientras que los reportes de fallecidos causaban un profundo dolor, evidenciando la necesidad apremiante de crear conexiones humanas en medio del caos.



















