En una sorprendente declaración realizada a Fox News, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, han sido capturados durante una operación militar en Venezuela. Según el mandatario, su detención ocurrió en una residencia venezolana que, según él, era más una fortaleza que una simple casa, equipada con robustas «puertas de acero». La detención de los dos líderes chavistas ha captado la atención internacional, marcando un cambio significativo en la política de EE.UU. hacia Venezuela.
Trump reveló que Maduro y Flores se encuentran actualmente a bordo de un buque militar estadounidense y serán trasladados a Nueva York para enfrentar cargos específicos. La fiscal general de EE.UU., Pamela Bondi, fue quien anunció formalmente que los detenidos enfrentarán cuatro acusaciones. Esta acción del gobierno estadounidense se presenta en medio de un contexto de creciente tensión en la región y de una crisis humanitaria que ha afectado a millones de venezolanos.
Durante su intervención en el programa de Fox News, el presidente Trump describió la operación de captura como un «show televisivo»; enfatizó la efectividad de las fuerzas armadas estadounidenses, afirmando que «ningún otro país del mundo puede hacer semejante maniobra». A pesar de la complejidad de la operación, Trump afirmó que la situación se manejó con gran profesionalismo, notando que, aunque hubo algunos «heridos», no se registraron víctimas fatales entre las tropas estadounidenses.
Trump también brindó más detalles sobre el intento de Maduro de escapar, indicando que «intentó entrar al buque, pero lo atropellaron tan rápido que no lo logró». Este tipo de afirmaciones resalta la audacia de la operación y plantea interrogantes sobre la seguridad y la logística implementada en los momentos previos a la detención del exmandatario venezolano y de su esposa.
Finalmente, el presidente estadounidense manifestó su compromiso de seguir de cerca la situación en Venezuela, advirtiendo que su país no permitirá que un nuevo gobierno simplemente reanude el poder donde Maduro lo dejó. Esta declaración refleja la postura firme de la administración de Trump en relación a la crisis venezolana y su interés en catalizar cambios significativos que beneficien al pueblo venezolano en su búsqueda de libertad y democracia.


















