La estrategia militar impulsada por Estados Unidos para combatir el narcotráfico en el Caribe ha tenido un impacto limitado en la reducción del tráfico de drogas, a pesar de haber modificado algunas de las principales rutas utilizadas por las organizaciones criminales.Según un análisis de InSight Crime, los esfuerzos de Washington, que se basan en ataques contra embarcaciones sospechosas de transportar cocaína, han generado cambios inmediatos en ciertos corredores marítimos, especialmente aquellos que conectan la costa venezolana con varias islas del Caribe.











