Al menos ocho presos han muerto y diez más resultaron heridos en una serie de ataques ocurridos el pasado fin de semana en dos de las principales cárceles de Ecuador, marcando un trágico resurgimiento de la violencia carcelaria que había disminuido en los últimos meses. Según el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI), los incidentes tuvieron lugar en la cárcel de El Inca en Quito y en la prisión de Latacunga, una de las más grandes del país, lo que genera preocupación sobre la seguridad en el sistema penal ecuatoriano tras la implementación de intervenciones carcelarias del gobierno del presidente Daniel Noboa.
En el centro penitenciario de El Inca se reportaron cuatro muertos, mientras que en Latacunga la cifra se eleva a otros cuatro fallecidos, además de los diez heridos que están recibiendo atención médica. SNAI no especificó si entre los heridos se encontraban agentes penitenciarios. La administración penitenciaria destaca que los presuntos responsables de estos crímenes han sido identificados y serán trasladados a El Encuentro, una prisión de máxima seguridad diseñada para albergar a los delincuentes más peligrosos, siguiendo el modelo implantado en El Salvador por el presidente Nayib Bukele.
Investigaciones preliminares, como las realizadas por la periodista Karol Noroña, sugieren que en Latacunga los reclusos fueron asesinados a tiros, mientras que otros mostraban signos de estrangulamiento. Aunque los informes oficiales no han proporcionado detalles conclusivos sobre las razones detrás de estas masacres, se sospecha de una acción coordinada por grupos criminales rivales contra miembros de la conocida banda Los Choneros, que ha estado involucrada en múltiples enfrentamientos por el control del narcotráfico y otras actividades delictivas.
En un contexto político tenso, los incidentes de violencia carcelaria coincidieron con la detención de Luisa González, excandidata presidencial del movimiento Revolución Ciudadana, principal oposición al gobierno de Daniel Noboa. El ministro del Interior, John Reimberg, insinuó una posible relación entre ambos hechos, sugiriendo que podría no ser una mera coincidencia. En su cuenta de redes sociales, Reimberg afirmó que este tipo de violencia no será tolerado y reiteró su compromiso con la lucha contra el crimen organizado y sus aliados políticos.
El sistema penitenciario ecuatoriano ha sido un foco de violencia desde hace años, con más de 600 reclusos asesinados desde 2021 en enfrentamientos entre bandas, en medio de una crisis de seguridad que ha llevado al gobierno a catalogar a estas organizaciones como “terroristas”. Desde 2024, Ecuador se encuentra en un estado de “conflicto armado interno” contra la creciente ola de crimen organizado, lo que ha forzado a las autoridades a repensar y reformar su estrategia de seguridad, tomando como referencia modelos de otros países en la lucha contra la criminalidad.



















