Cuba enfrenta una severa crisis energética tras la admisión del ministro de Energía, Vicente de la O Levy, de que el país ha quedado completamente sin diésel y fueloil. En una entrevista realizada con medios estatales, De la O Levy subrayó que las reservas de gas eran escasas y que el sistema eléctrico de la isla se encontraba en una situación crítica. La problemática se agudiza por el bloqueo petrolero estadounidense, que ha cortado drásticamente las importaciones necesarias para el funcionamiento de plantas termoeléctricas, esenciales para abastecer de energía no solo a las viviendas, sino también a hospitales y escuelas.
La situación se ha traducido en protestas aisladas en La Habana, donde los ciudadanos han manifestado su descontento ante los prolongados cortes de electricidad que llegan a durar hasta 22 horas diarias en algunas zonas. Durante la entrevista, De la O Levy hizo hincapié en la falta de combustible afirmando: «No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel». Esta crisis de suministro energético ha afectado no solo a la funcionalidad de instituciones públicas, sino que también ha puesto en riesgo el sector turístico, considerado como uno de los principales motores económicos de Cuba.
Venezuela y México, dos de los principales socios en el suministro de petróleo a Cuba, han interrumpido sus envíos por diversas circunstancias políticas. Especialmente después de la operación militar estadounidense que destituyó a Nicolás Maduro, las exportaciones de hidrocarburos venezolanos a la isla se han cortado de manera casi definitiva. Mientras tanto, la administración Trump amenazó a México con aranceles si continuaba enviando combustible a Cuba, lo que puso aún más presión sobre el ya debilitado sistema energético cubano.
A pesar de los constantes problemas de suministro, la llegada de un buque ruso con 100,000 barriles de crudo a principios de año fue un rayo de esperanza, aunque las reservas rápidamente se agotaron, según se confirmó por el funcionario cubano. En medio de este contexto, el gobierno de Estados Unidos ha reiterado su oferta de enviar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, condicionando la ayuda a «reformas significativas» en el sistema cubano, lo que ha generado un intercambio de acusaciones y debates en la esfera internacional.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos a altos funcionarios cubanos, acusados de violaciones a los derechos humanos, han intensificado el bloque económico sobre la isla, complicando aún más la situación. El ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, ha calificado estas sanciones de injustas y ha señalado que la decisión de aceptar o rechazar la ayuda humanitaria debe recaer en el régimen cubano. En este contexto adverso, los cubanos han tenido que recurrir a métodos tradicionales como la cocina con leña durante los apagones, reflejando el impacto real y directo que la crisis energética y el bloqueo tienen en el día a día de la población.



















