La Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA) regresará a Bolivia casi 18 años después de su expulsión en 2008. Esta noticia fue anunciada por el Gobierno boliviano mediante el Zar Antidroga, quien afirmó que la DEA abrirá una oficina en La Paz dedicada al intercambio de inteligencia criminal. Sin embargo, es importante destacar que los agentes de la DEA no participarán en operativos antidrogas ni estarán presentes en áreas sensibles como el Chapare, un bastión de productores de coca y un sector crítico para el narcotráfico en Bolivia.
El anuncio se realizó desde Washington, donde se llevó a cabo una reunión entre el Zar Antidroga, otros funcionarios bolivianos y representantes de la DEA. Durante la conferencia, el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Julio Justiniano, subrayó que la colaboración con la DEA se centrará exclusivamente en el intercambio de información y el fortalecimiento institucional. No se llevarán a cabo operativos conjuntos con agregado policial, lo cual marca un distanciamiento de la intervención activa de la DEA en la guerra contra las drogas que había caracterizado la relación bilateral en el pasado.
La decisión llega en un contexto de creciente preocupación por el narcotráfico en la región, especialmente después de la reciente captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Bolivia. Marset fue arrestado en la ciudad de Santa Cruz y se encuentra en proceso de extradición a Estados Unidos, donde enfrenta importantes cargos relacionados con el lavado de dinero del narcotráfico. Esta situación ha resaltado la necesidad de una colaboración más estrecha en el ámbito del crimen organizado a nivel regional, y el retorno de la DEA podría facilitar ese acceso a mecanismos internacionales de intercambio de información.
El regreso de la DEA a Bolivia se da bajo el gobierno del presidente Rodrigo Paz, quien ha abordado este tema durante seis meses de gestión. La administración anterior, liderada por Evo Morales, había expulsado a la DEA acusando a sus agentes de conspiración y por cuestiones de soberanía. No obstante, el actual gobierno parece estar apostando por un nuevo enfoque que prioriza la inteligencia sobre la intervención directa, reconociendo la compleja realidad del narcotráfico que enfrenta el país.
Además de la cooperación con la DEA, Bolivia ya trabaja con diversas agencias de seguridad de países como Brasil, Paraguay, Argentina y España. Este enfoque diversificado podría permitir a Bolivia fortalecer su capacidad en la lucha contra el narcotráfico, lo cual es especialmente crucial en contextos donde las redes criminales son cada vez más sofisticadas. La apertura de la nueva oficina de la DEA en La Paz podría ser un primer paso en la construcción de una estrategia más coordinada y efectiva en el combate al narcotráfico en el país.



















