La situación en Cundinamarca sigue siendo crítica tras el fuerte sismo de magnitud 6.5 que sacudió la región el domingo 8 de junio, dejando a su paso devastación en el municipio de Paratebueno, donde se registraron 174 viviendas colapsadas. El epicentro del temblor se localizó en la zona rural de Paratebueno, y su impacto se sintió fuertemente en la capital, Bogotá, así como en otros departamentos como Meta, Casanare y Boyacá. Las autoridades han activado los protocolos de emergencia para atender a las comunidades afectadas y realizar un censo de damnificados en la región.
Las imágenes de Paratebueno y Medina reflejan un panorama desolador, con numerosos edificios y estructuras dañadas gravemente. Hasta el momento, se reportan 508 personas damnificadas y al menos 25 lesionados, evidenciando las consecuencias directas del seísmo. Además de las viviendas colapsadas, se contabilizan daños significativos en instituciones educativas, centros religiosos y vías de acceso, lo que ha complicando aún más la situación en el área. El gobernador Jorge Emilio Rey ha estado en contacto permanente con los equipos de respuesta a emergencias para evaluar el daño estructural y coordinar la ayuda humanitaria.
En la capital, Bogotá, los temores se hicieron palpables con el sonido de las sirenas de emergencia que resonaron en barrios residenciales. La población salió de sus hogares, algunos incluso en pijama, generando un clima de pánico. Francisco González, un residente de la ciudad, compartió su experiencia al declarar que hace tiempo no sentía un temblor tan potente. El alcalde Carlos Galán aseguró que todas las unidades de atención de desastres fueron activadas, mientras que los ciudadanos expresaron su angustia por el riesgo que representa la situación, especialmente para sus familias.
Las vías de comunicación también han sido gravemente afectadas, incluyendo el cierre total de la carretera que conecta Paratebueno con Medina y la tranquilidad en la vía nacional Villavicencio – Yopal, que se ha visto obligada a interrumpir su funcionamiento. Estos cierres son consecuencia de deslizamientos de tierra y daños en la infraestructura vial. La atención al público se ha dificultado en muchas áreas, lo que ha llevado a las autoridades a priorizar la recuperación y evaluar daños de manera inmediata, así como a restablecer los servicios básicos en la región.
La respuesta de las autoridades ha sido de rápida movilización. La UNGRD ha despachado 300 kits de asistencia humanitaria y se están repartiendo colchonetas, kits de aseo y carpas a los damnificados. Además, se ha suspendido temporalmente las clases en las instituciones educativas de Paratebueno y Medina para realizar valoraciones técnicas. La Fuerza Aérea Colombiana realizó misiones de vigilancia y sobrevuelo en las áreas más afectadas, ayudando a identificar las zonas que requieren más atención y apoyando a los organismos de gestión del riesgo en sus labores.












