Los agentes de Inteligencia Artificial (IA) han evolucionado más allá de sus funciones iniciales de sólo responder preguntas, expandiendo su presencia en sectores críticos como la banca, los seguros y la salud.Ahora, estos sistemas no solo ayudan con la asesoría al cliente, sino que también asumen funciones decisionales como la evaluación de préstamos, el cálculo de precios y la gestión de reclamaciones.


