El Congreso Nacional de Nicaragua, bajo un total dominio del oficialismo, aprobó una polémica reforma constitucional que prohíbe a los partidos de oposición participar en las futuras elecciones del país.La reforma, que extiende también el mandato presidencial de seis a siete años, ha generado una ola de críticas tanto de Estados Unidos como de diversas naciones de la región.


