El río Santiago, situado en la profunda Amazonía ecuatoriana, ha sido históricamente un enigma para los científicos, quien desentrañan sus secretos debido a su difícil acceso y su traicionera corriente.Recientemente, una expedición liderada por la fotógrafa Karen Toro y el biólogo Fernando Anaguano, en colaboración con la comunidad shuar de Kaputna, inició un ambicioso proyecto de investigación.


