La fascinante historia de la biblioteca del palacio de Nínive, descrita por Austen Henry Layard, refleja no solo el esplendor de la civilización asiria, sino también el valor que otorgaban al conocimiento y la escritura.Estas cámaras, llenas de tablillas de arcilla, han sido testigos de la actividad intelectual de una época en la que la escritura cuneiforme comenzaba a florecer en la antigua Mesopotamia.


