Sergio Fajardo, el candidato por Dignidad y Compromiso, ha iniciado su campaña presidencial con un fuerte mensaje de crítica hacia la administración de Gustavo Petro, especialmente en relación con la participación de Armando Benedetti en su gobierno. Fajardo expresó su descontento, catalogando esta situación como una vergüenza y reafirmando su compromiso con la decencia y la ética en la política. A pesar de sus críticas, el exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia ha demostrado una notable favorabilidad en diversas encuestas, lo que lo posiciona como un contendiente serio de cara a las elecciones del próximo mayo. Desde su perspectiva, el cambio es posible y necesario para el futuro de Colombia, resaltando su deseo de liderar un gobierno que responda a las demandas y esperanzas de la ciudadanía.
Durante una conversación, Fajardo se presenta como un «nuevo Fajardo», mostrando mayor desinhibición y autoconfianza en comparación con sus presentaciones anteriores. A punto de cumplir 69 años, habla con entusiasmo sobre la idea de llegar a la presidencia a sus 70 años, sin que su edad parezca inhibir su energía y pasión. La visión de Fajardo se centra en cambiar la forma de hacer política en Colombia, algo que considera urgente en el contexto actual, donde la polarización política ha generado un escenario complejo. Su mensaje es claro: está preparado para asumir el que califica como el gobierno más difícil en la historia reciente del país, aún así, su optimismo y pasión por el ciclismo y el fútbol se convierten en una metáfora de su enfoque en el cambio.
Fajardo aborda su posicionamiento en las encuestas con satisfacción, manifestando que es el resultado de una lucha que comenzó hace más de dos décadas en Medellín. Destaca que a pesar de haber empezado su carrera política con un apoyo prácticamente inexistente, ha logrado edificar un movimiento cívico que ha resonado a lo largo del país. Fajardo recalca que su camino ha sido sistemático y comprometido con principios que buscan transformar la política. Al criticar los gobiernos de Iván Duque y Gustavo Petro, enfatiza en la necesidad de un cambio ante la polarización que independientemente de su origen, afecta la calidad de vida de los ciudadanos y cuestiona la vigencia de su propuesta política en este contexto.
En su recorrido por Colombia, Fajardo ha percibido un clima de miedo y ansiedad en la población, sentimientos que considera una consecuencia de la polarización política actual. Describe a los colombianos como personas amables y cariñosas, pero lamenta que la amargura y la incertidumbre están afectando el espíritu de la nación. Fajardo argumenta que para superar la crisis actual, es esencial un gobierno que convoca a todos los sectores: izquierda, centro y derecha. Se posiciona como el candidato idóneo para sanar las divisiones y liderar una transformación que devuelva la esperanza a los colombianos, asegurando que no se rendirán ante los desafíos que enfrenta el país.
Reflexionando sobre su experiencia como candidato en 2018 y 2022, Fajardo reconoce que ha habido un crecimiento personal significativo desde entonces. Las lecciones aprendidas, incluyendo las dificultades que le impidieron avanzar a la segunda vuelta, han moldeado su enfoque actual. Fajardo se siente más preparado, movilizado y conectado con el mundo digital, lo cual considera fundamental para comunicarse en la política contemporánea. Este proceso de autoevaluación y aprendizaje continuo lo presenta como un candidato renovado, consciente de los errores del pasado y decidido a implementar un cambio que marque una diferencia real en la política colombiana.


















