Colombia ha emergido como el principal país receptor de migrantes y refugiados, especialmente aquellos provenientes de Venezuela, lo que ha generado un panorama complejo en cuanto a la seguridad alimentaria. A finales de 2024, el país albergaba a 2.815.611 migrantes con vocación de permanencia, y se estima que unos 33.385 migrantes cruzan el territorio cada mes en busca de mejores oportunidades. Esta situación ha llevado a que el gobierno colombiano implemente diversas políticas para regularizar a estos grupos, buscando garantizar su acceso a servicios básicos como salud y educación, aunque los desafíos persisten, especialmente en el ámbito alimentario.
A pesar de los esfuerzos del Estado colombiano para integrar a la población migrante, las cifras de vulnerabilidad alimentaria son alarmantes. Muchos migrantes enfrentan dificultades para acceder a alimentos nutritivos y suficientes, lo que compromete su salud y bienestar general. La falta de acceso a una alimentación adecuada no solo afecta la calidad de vida de estos individuos, sino que también representa un reto para la cohesión social en las comunidades que los acogen. Por ello, es crucial llevar a cabo estudios que permitan identificar las necesidades específicas de estos grupos, facilitando la formulación de políticas públicas más efectivas.
Entre septiembre y octubre de 2024, el Programa Mundial de Alimentos (WFP/PMA) llevó a cabo una exhaustiva evaluación de seguridad alimentaria, centrada en la población migrante con vocación de permanencia y aquellos en tránsito. Esta evaluación buscó actualizar las cifras sobre la seguridad alimentaria, revisar la cobertura de protección social y analizar los procesos de integración socioeconómica de la población migrante en el país. Con este propósito, se realizaron encuestas que abarcaron tanto a migrantes permanentes como a aquellos que se encuentran de paso, proporcionando una visión amplia y detallada sobre la situación actual.
La metodología empleada para la evaluación fue rigurosa y se basó en técnicas de muestreo probabilístico y por conveniencia. En el caso de los migrantes con vocación de permanencia, se realizaron encuestas a 3.989 hogares en los 12 departamentos con mayor concentración de población migrante, así como en el distrito capital. Por otro lado, para la población en tránsito, se encuestaron 483 grupos de viaje en puntos estratégicos como estaciones de autobuses y albergues temporales. Este enfoque permitió obtener datos representativos y significativos sobre la seguridad alimentaria en diferentes contextos migratorios.
Los resultados de la evaluación, que utilizaron la metodología CARI del Programa Mundial de Alimentos, revelaron un panorama preocupante para la población migrante en Colombia. Los datos obtenidos fueron representativos a nivel departamental y nacional con un alto nivel de confianza, lo que resalta la necesidad de una respuesta urgente y coordinada ante la crisis de seguridad alimentaria. Con un porcentaje significativo de la población migrante enfrentando inseguridad alimentaria, es imperativo que las autoridades y organizaciones internacionales trabajen juntos para desarrollar soluciones sostenibles que aborden esta problemática y mejoren las condiciones de vida de los migrantes en el país.



















