Ronna Rísquez es una reconocida periodista de investigación venezolana, cuyo trabajo se ha enfocado en el análisis del mundo criminal y la seguridad ciudadana. Rísquez ha colaborado con destacados medios como Insight Crime, RunRun.es y El Nacional, y es autora del único libro sobre el Tren de Aragua, un grupo delictivo que emergió de las cárceles venezolanas y ha logrado expandirse a lo largo de América Latina. En una reciente charla en el Global Media Forum, organizada por Deutsche Welle en Bonn, Rísquez compartió sus reflexiones sobre el crecimiento de este grupo, subrayando que no se trata solo de una organización criminal dominante, sino de un fenómeno que se ha visto amplificado por la era de las redes sociales y los problemas socioeconómicos de Venezuela.
Durante su intervención, Rísquez destacó que el Tren de Aragua, aunque es uno de los grupos criminales más nombrados, no es el único que opera en la región. En su análisis, la periodista destaca que las características históricas de la criminalidad en América Latina han permitido la aparición de diversos grupos delictivos. Aunque el Tren de Aragua ha usado el pánico y la violencia como herramientas, su poder no debe ser sobrestimado en comparación con cárteles como el de Sinaloa o el Cártel de Medellín, ya que estos tienen una trayectoria más robusta en el tráfico de drogas. Sin embargo, el contexto político de Venezuela ha facilitado su crecimiento y expansión a otros países.
Una de las causas del crecimiento del Tren de Aragua, según Rísquez, es su capacidad de adaptación a los cambios demográficos de la región. Con la migración masiva de los venezolanos hacia el sur, el grupo ha seguido a la población para buscar nuevas oportunidades de negocios ilícitos. Esto ha sido evidente en su reciente establecimiento en países como Colombia, Ecuador y Perú. Este fenómeno ha permitido al Tren de Aragua establecer redes que no solo se centran en el tráfico de drogas, sino que también abarcan extorsiones y otros delitos económicos.
Rísquez explica que la inestabilidad política en Venezuela ha sido un factor clave en el avance del Tren de Aragua. La falta de una respuesta gubernamental efectiva frente a la seguridad y el control de las prisiones ha permitido que estos grupos operen con impunidad. Este vacío de autoridad ha permitido que diversos líderes dentro del grupo, en vez de contar con un único jefe, operen casi de manera autónoma, creando una estructura que recuerda a una franquicia donde otros grupos pueden afiliarse bajo la marca del Tren de Aragua, pero manteniendo su identidad local.
Finalmente, Rísquez plantea que la pobreza y la exclusión social son factores que alimentan el ciclo de violencia en la región. Muchos jóvenes, al verse privados de oportunidades educativas y laborales, optan por unirse a grupos criminales como el Tren de Aragua, buscándoles como una vía para obtener ingresos. Esta situación no es exclusiva de Venezuela, sino que se refleja en diferentes formas de violencia en otros contextos culturales, como las pandillas en España o las masacres en EE.UU. Esta entrevista con Rísquez pone de relieve la necesidad de entender el fenómeno del Tren de Aragua en su complejidad, reconociendo las raíces que fomentan la criminalidad en América Latina.

















