Rafael Tudares Bracho, el yerno del líder opositor Edmundo González, fue liberado el jueves tras pasar más de un año encarcelado bajo acusaciones de terrorismo y conspiración por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Mariana González, esposa de Tudares, anunció su excarcelación a través de la red social X, expresando su alivio tras 380 días de lo que catalogó como una «injusta detención arbitraria». En su mensaje, confirmó que su esposo había regresado a casa en la madrugada, poniendo fin a una larga y angustiante espera por su paradero desde su arresto el 7 de enero de 2025, justo antes de la llegada de Maduro al poder tras unas elecciones controversiales.
La detención de Tudares generó una ola de condenas entre la oposición y organismos de derechos humanos, quienes sostuvieron que su arresto fue una represalia por el liderazgo de Edmundo González. Durante dos meses, su familia no tuvo noticias de su ubicación, lo que llevó a González a denunciar públicamente su desaparición en un artículo del diario español El País. Esta falta de comunicación aumentó la preocupación y el miedo entre los opositores al régimen de Maduro, quienes temían por la vida y la integridad de Tudares en un contexto de creciente persecución política.
En diciembre pasado, tras un juicio que careció de pruebas sólidas y testigos, Tudares fue sentenciado a 30 años de prisión. Mariana González argumentó que no había evidencias que sustentaran los delitos por los cuales se le acusaba, resaltando los intentos de extorsión que sufrió por parte de individuos vinculados a las autoridades venezolanas y la Iglesia. Según su testimonio, estas maniobras buscaban presionarla para que convenciera a su padre, Edmundo González, de abandonar su lucha política a cambio de la libertad de Tudares.
La situación política en Venezuela ha cambiado recientemente tras una inédita operación militar estadounidense que resultó en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Este escenario ha llevado al gobierno interino de Delcy Rodríguez a anunciar una serie de excarcelaciones, incluyendo la de Tudares. Aunque Rodríguez informó que 406 personas habían sido liberadas desde diciembre, la cifra ha sido cuestionada por activistas de derechos humanos, quienes señalan que solo 151 prisioneros han sido efectivamente excarcelados, lo que ha generado ansiedad entre las familias de los presos políticos.
La liberación de Tudares representa un rayo de esperanza para muchos familiares de presos políticos en Venezuela, que han estado organizando vigilias y visitando centros de detención en busca de información sobre sus seres queridos. En un entorno tan volátil, donde la política y los derechos humanos se cruzan en tensiones palpables, el regreso de Tudares a su hogar podría simbolizar un cambio en la narrativa de la represión política en el país, mientras la comunidad internacional sigue de cerca estas dinámicas cada vez más complicadas.


















