Argentina conmemoró el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco con diversas actividades como misas, caravanas y actos en diferentes puntos del país. La jornada tuvo como centro la histórica ciudad de Luján, en Buenos Aires, donde se congregaron funcionarios del Gobierno del presidente Javier Milei, así como autoridades políticas, sindicales y religiosas. La ceremonia principal tuvo lugar en la Basílica de Luján, uno de los principales destinos de peregrinación católica de la nación, y fue presidida por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien también ocupa el cargo de titular de la Conferencia Episcopal Argentina. Bajo el lema “memoria agradecida” y “compromiso misionero”, el evento buscó recordar el legado del pontífice y su compromiso con los sectores más vulnerables de la sociedad.
Entre los asistentes al homenaje se encontraban altos funcionarios del Gabinete nacional y el gobernador bonaerense, además de Axel Kicillof, uno de los principales opositores al Gobierno actual. Sin embargo, la gran ausente fue la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien tenía programada su asistencia a Luján pero optó por rendir homenaje al Papa Francisco en la Basílica María Auxiliadora, en el barrio de Almagro, donde fue bautizado. Villarruel, quien mantiene una cercanía con la Iglesia, expresó su decisión de estar en un lugar donde se encontrara únicamente con argentinos, criticando la presencia de figuras políticas en la ceremonia en Luján.
En la ciudad de Buenos Aires, las actividades no se detuvieron, siendo la Basílica de Flores otra de las locaciones donde se homenajeó al Papa. Allí, se realizó una plantación simbólica de un «Olivo por la Paz», así como la bendición de un mural en una estación de Metro en honor al legado de Bergoglio, que incluyó también un espectáculo musical y una misa programada para las 20:00 horas locales. La ceremonia de Luján y las actividades en Buenos Aires reflejan la profunda conexión del argentino Papa Francisco con su país natal y la comunidad católica en general.
Más allá de las fronteras argentinas, los homenajes también se llevaron a cabo en Roma, en la Basílica de Santa María la Mayor, donde se recordó la vida y legado del Papa Francisco –considerado el papa de los desfavorecidos– quien durante su pontificado promovió una iglesia centrada en la misericordia y en la atención a los más necesitados. En esta ocasión, el templo recordó con una placa las 126 visitas que realizó Francisco a la basílica, donde reposa su restos, y donde mantenía la tradición de visitarla antes y después de cada viaje apostólico, encomendándose a su imagen mariana.
La ceremonia en Roma, encabezada por el cardenal Giovanni Battista Re, reunió a cardenales, obispos y numerosos fieles. Entre los asistentes se encontraban personas cercanas al Papa, como su asistente sanitario personal y miembros de la comunidad religiosa que jugaron un papel significativo en su vida y labor pastoral. El evento subrayó la influencia de Francisco no solo en la Iglesia Católica, sino también en todas las comunidades que se sintieron representadas por su mensaje de inclusión y solidaridad hacia los sectores menos favorecidos durante sus más de doce años de papado.



















