El director de la DEA, Terry Cole, acusó este jueves al régimen de Nicolás Maduro de establecer un vínculo con guerrillas colombianas, específicamente las FARC y el ELN, para facilitar el envío de drogas a cárteles mexicanos que operan en la frontera con Estados Unidos. Durante una entrevista con Fox News, Cole declaró que Venezuela ha sido transformada en un «Estado narcoterrorista» que utiliza sus conexiones con organizaciones guerrilleras para movilizar cantidades récord de cocaína. Según Cole, esta situación representa una amenaza directa, ya que la droga se dirige hacia un país donde el consumo de sustancias ilícitas ha llevado a un aumento preocupante en las tasas de mortalidad y adicción.
En su intervención, Cole también destacó el esfuerzo de la administración del expresidente Donald Trump para desmantelar las redes de narcotráfico, mencionando que, a pesar de las críticas, se han incautado más drogas este año que en ejercicios anteriores. Sin embargo, alertó que el flujo de metanfetamina y fentanilo sigue aumentando, lo que refleja la complejidad del problema. La corrupción en el gobierno venezolano se presentó como una facilitadora del narcotráfico, donde las instituciones del Estado han sido infiltradas por la actividad criminal. «La dictadura venezolana es narcoterrorista», enfatizó, sugiriendo que esta situación no solo afecta a Venezuela, sino que tiene repercusiones significativas en territorio estadounidense.
En una reacción ante estas acusaciones, Marco Rubio, jefe de la diplomacia estadounidense, reiteró que el régimen de Maduro no tiene legitimidad como gobierno y se le considera como una «organización criminal». Rubio comentó que el control del territorio por parte de Maduro afecta no solo a la población venezolana, sino también a empresas legales que operan en la región, como las petroleras en Guyana. Este pronunciamiento se produce justo en un contexto en el que Estados Unidos ha incrementado la recompensa por información que lleve a la captura de Maduro, elevando el monto a 50 millones de dólares como parte de una estrategia más amplia contra el narcotráfico y la corrupción que se considera endémica en el régimen chavista.
Con el creciente enfoque de Estados Unidos en el narcotráfico vinculado al régimen de Maduro, el Departamento de Estado también designó a varios cárteles de la droga como organizaciones terroristas, un movimiento que subraya la combinación letal entre el crimen organizado y la violencia política en la región. Estos desarrollos reflejan un cambio en la política estadounidense hacia un enfoque más agresivo en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción en América Latina, donde el gobierno venezolano ha sido señalado como una pieza clave en la red de distribución de drogas hacia el norte.
Mientras tanto, la Fuerza Armada de Venezuela respondió a las declaraciones de Rubio tildándolo de «locuaz» y reafirmó su respaldo a Maduro, denunciando la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos de la nación sudamericana. Este cruce de acusaciones y posiciones se da en un contexto de tensiones militares en la región, donde la administración norteamericana ha enviado buques y tropas al Caribe, en una clara advertencia sobre la intensificación de sus esfuerzos para frenar el narcotráfico proveniente de Venezuela. La polarización entre las potencias y el régimen venezolano sigue siendo un tema candente, que podría tener consecuencias de largo alcance para la seguridad y estabilidad en el continente.

















