Estados Unidos informó la realización de un ataque militar contra un barco vinculado al narcotráfico que transitaba por rutas del crimen organizado en el Pacífico Oriental, dejando como resultado la muerte de dos presuntos narcoterroristas y un sobreviviente. El Comando Sur, conocido como SOUTHCOM, afirmó que esta operación fue llevada a cabo por la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur, bajo la supervisión del secretario de Guerra, Pete Hegseth. A través de un video divulgado en la cuenta oficial de SOUTHCOM en X, se pudo observar el momento en que la embarcación fue impactada mientras se encontraba en aguas internacionales. Posteriormente al ataque, se activó un operativo de búsqueda y rescate para localizar al único sobreviviente de la operación, lo que resalta la naturaleza de estas acciones en la lucha contra el narcotráfico.
Desde la implementación del plan Lanza del Sur en septiembre de 2025 por la administración de Donald Trump, las operaciones marítimas de Estados Unidos se han intensificado significativamente en la región del Pacífico. Según informes de CNN, al menos 34 embarcaciones han sido destruidas, resultando en la muerte de al menos 110 personas. El gobierno estadounidense justifica estas acciones argumentando que los grupos implicados en el narcotráfico han sido designados como terroristas, y que los ataques son necesarios para interrumpir las rutas de narcotráfico y fortalecer la seguridad regional. Sin embargo, estas razones han generado un debate acalorado sobre el uso de fuerza letal en aguas internacionales.
Las operaciones militares de Estados Unidos han encontrado resistencia y críticas a nivel internacional, especialmente de organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch. Recientemente, la ONG ha calificado estas intervenciones como ejecuciones extrajudiciales carentes de un marco legal sólido. En su informe, Human Rights Watch declaró: «Estados Unidos está llevando a cabo una campaña de ejecuciones extrajudiciales al lanzar ataques letales deliberadamente contra embarcaciones en los océanos Caribe y Pacífico sin una base legal creíble,» resaltando la preocupación por la falta de debido proceso y el respeto a los derechos humanos en estos contextos.
El ataque realizado el 23 de enero de 2026, bajo la dirección de Pete Hegseth, fue el primero desde finales de 2025 y coincidió con la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcotráfico. Con el líder venezolano preso, el enfoque del ejército estadounidense se ha desplazado hacia la incautación de buques petroleros vinculados a Venezuela, lo que indica una política proactiva contra el narcotráfico en la región. Esta tendencia sugiere que la administración de Trump está dispuesta a tomar medidas más agresivas y competitivas en su lucha contra las organizaciones criminales.
Adicionalmente, el presidente Trump defendió su política de ataques en el Foro Económico Mundial de Davos, argumentando que estas acciones han logrado interceptar prácticamente el 100% de las drogas que ingresan por vías marítimas. No obstante, esta postura ha sido cuestionada por la comunidad internacional y por expertos legales, quienes plantean interrogantes sobre la legalidad de utilizar fuerza letal en aguas internacionales. Por otra parte, Estados Unidos también se ha enfocado en fortalecer la cooperación militar internacional, anunciando que el general Dan Caine será el anfitrión de un encuentro con líderes de 34 países para coordinar estrategias frente a las organizaciones criminales y las amenazas a la seguridad continental.


















