Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, se han presentado como mediadores en el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, con la intención de evitar que la situación en la región sudamericana se deteriore. En declaraciones recientes, Lula compartió su preocupación por el aumento de las tensiones y propuso una serie de diálogos que busquen impedir cualquier posibilidad de guerra. En su opinión, Sudamérica debe seguir siendo una “zona de paz”, donde la resolución de conflictos se alcance a través del diálogo y no de la confrontación.
Lula da Silva enfatizó la importancia de las conversaciones que ha tenido con los presidentes Donald Trump y Nicolás Maduro, donde dejó claro que el camino para la paz no se logra mediante la violencia. «Las cosas no se resuelven con tiros», declaró, subrayando la necesidad de un enfoque político que privilegie la negociación. A pesar de las diversas opiniones y motivaciones que podrían estar detrás del conflicto, el mandatario brasileño afirmó que su principal objetivo es evitar una escalada de hostilidades que podría llevar a un conflicto armado.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum manifestó su disposición para convocar a países de América y de otras regiones a participar en diálogos que busquen soluciones pacíficas para la situación en Venezuela. Sheinbaum destacó que esta postura está alineada con la larga tradición de México de favorecer la resolución pacífica de disputas, evitando injerencias externas. Además, resaltó que la Constitución mexicana respalda dicha convicción, indicando que el respeto a la soberanía de los estados debe ser la prioridad en cualquier discusión sobre conflictos internacionales.
A pesar de su compromiso por fomentar un ambiente de paz, Sheinbaum reconoció que hasta el momento su gobierno no ha recibido solicitudes para liderar gestiones multilaterales en este contexto. Asimismo, no ha iniciado conversaciones con otros gobiernos con el fin de mediar en el conflicto. Sin embargo, la presidenta reafirmó que el respeto y el diálogo son fundamentales para abordar el conflicto en Venezuela y que, a pesar de las diferencias políticas, existe la posibilidad de aceptar mecanismos establecidos por Naciones Unidas que faciliten encuentros y negociaciones entre todas las partes involucradas.
El llamado de Lula y Sheinbaum refleja una creciente preocupación en América Latina sobre las repercusiones de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Ambos líderes han reiterado su compromiso de trabajar juntos para preservar la paz en la región, destacando que la mejor forma de solucionar conflictos es a través del entendimiento y la cooperación. En este sentido, sus esfuerzos podrían ser un paso positivo hacia la desescalada de un conflicto que ha llevado a un clima de incertidumbre en Sudamérica, donde el diálogo debería ser siempre la primera opción.

















