El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado que buscaba mantenerlo en el poder tras su derrota electoral en 2022 ante Luiz Inácio Lula da Silva. Este martes, la Policía Federal informó que Bolsonaro sufrió «lesiones leves» tras una caída en su celda durante la madrugada. Según el comunicado oficial, el exmandatario recibió atención médica y no fue necesario su traslado a un hospital, aunque se recomendó observación médica debido a las circunstancias del incidente.
A pesar de las recomendaciones de los médicos, los abogados de Bolsonaro solicitaron a la Corte Suprema su traslado a un hospital en Brasilia, argumentando que existe un «riesgo concreto e inmediato» para su salud, ya que había “sospechas” de un posible traumatismo craneal debido a la caída. Esta solicitud se produce tras un periodo en el que el exgobernante se recuperaba de una intervención quirúrgica relacionada con una hernia inguinal y otros problemas de salud que le han acarreado complicaciones desde que fue atacado durante un acto de campaña en 2018.
La esposa de Bolsonaro, Michelle Bolsonaro, utilizó su cuenta de Instagram para informar de la caída de su marido, detallando que durante la noche el expresidente sufrió una crisis que lo llevó a golpearse la cabeza contra un mueble. Su situación ha levantado preocupación no solo en el ámbito médico, sino también en el político, dada la atención mediática que ha rodeado su caso desde que fue condenado y encarcelado por el fallido golpe que intentó ejecutar.
La Corte Suprema había negado anteriormente las peticiones de prisión domiciliaria de Bolsonaro, y su regreso a la prisión fue confirmado el 1 de enero tras haber sido operado. Esta situación ha sido la primera vez que el exjefe de Estado ha dejado la cárcel desde su encarcelamiento el pasado noviembre. Actualmente, Bolsonaro se encuentra recluido en una sede de la Policía Federal en Brasil, un lugar que ha sido objeto de atención tanto por su historia reciente como por la atención que suscita su persona.
La condena de Bolsonaro ha resonado en el ámbito político brasileño y ha planteado preguntas sobre el futuro de su movimiento de derecha. La corte concluyó que el plan golpista fue un fracaso debido a la falta de apoyo por parte de altos mandos militares. Mientras tanto, el expresidente sigue lidiando con las secuelas de su ataque en 2018 y la situación actual plantea un nuevo capítulo en su vida y carrera política, que ha sido marcada por altos y bajos, desde su ascenso meteórico en la política brasileña hasta su abrupta caída.


















