El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue sometido con éxito a una cirugía para corregir dos hernias inguinales bilaterales en el hospital DF Star de Brasilia. La operación, que duró aproximadamente tres horas y media, no presentó complicaciones, según el cirujano Cláudio Birolini, quien se encargó del procedimiento. Tras la intervención, Bolsonaro fue trasladado a una habitación del hospital, donde comenzará su proceso de recuperación, el cual está estimado en un periodo de cinco a siete días.
La esposa del exmandatario, Michelle Bolsonaro, compartió en sus redes sociales que la operación fue un «éxito» y se desarrolló «sin complicaciones». Sin embargo, los médicos han indicado que, en los próximos días, se evaluará la posibilidad de realizar otra intervención quirúrgica para bloquear parcialmente un nervio del diafragma, lo que podría ayudar a controlar las recurrentes crisis de hipo que sufre el líder ultraderechista.
La situación de salud de Bolsonaro se ha tornado un tema delicado, ya que además de las hernias, ha enfrentado problemas persistentes como vómitos y mareos, síntomas que parecen estar relacionados con la puñalada sufrida durante la campaña electoral de 2018. Este contexto de salud se complica aún más con su actual situación legal, donde cumple una condena de 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado tras su derrota electoral en 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
A pesar de su inhabilitación, Bolsonaro ha expresado su deseo de mantener una presencia política. Durante su estadía en el hospital, su hijo Flávio Bolsonaro, senador y asiduo defensor de su padre, leyó una carta del expresidente donde reafirma la intención de Flávio de presentarse como su sucesor en las elecciones presidenciales de 2026. Este acto simbólico resuena entre los seguidores de Bolsonaro, que aún esperan su regreso a la política.
El juez Alexandre de Moraes, quien supervisa el caso de Bolsonaro, ha establecido restricciones durante su hospitalización, permitiendo que su esposa lo acompañe en todo momento, mientras que sus hijos tienen acceso limitado. Se ha prohibido el ingreso de dispositivos electrónicos en la habitación de Bolsonaro, quien contará con vigilancia constante por parte de fuerzas policiales. Esta combinación de restricciones de seguridad y su estado de salud plantea un escenario muy complicado para el exmandatario, quien sigue siendo una figura polarizante en el panorama político brasileño.



















