Equipos de rescate de diferentes partes del mundo han intensificado sus esfuerzos en Venezuela tras los devastadores terremotos del 24 de junio, que han dejado un saldo trágico de 1,719 muertos. A pesar de que el periodo crítico de 96 horas para localizar a posibles sobrevivientes ha finalizado, los rescatistas continúan sus operaciones con una renovada dedicación, guiados por la esperanza de que algunas almas aún puedan estar atrapadas bajo los escombros. El experto en búsqueda y rescate, Lee Ivory, coordinador adjunto del UK International Search and Rescue (UK ISAR), aseguró que el personal continúa trabajando con la misma intensidad que en el primer día, utilizando avanzados métodos y herramientas para llevar ayuda a quienes lo necesitan.
Uno de los recursos más valiosos en estas operaciones son los perros de búsqueda, cuyos sentidos son extraordinariamente precisos. Ivory describe las capacidades de estos perros como ‘asombrosas’, capaces de detectar el olor humano hasta diez metros bajo los escombros. Cuando localizan a alguien, alertan a los rescatistas con un ladrido inconfundible. Este método de detección, resultado de un riguroso entrenamiento que involucra la recompensa con juguetes, se ha convertido en una herramienta crucial para los equipos en el terreno. La experiencia de Ivory, que incluye intervenciones en Haití, Japón y Nepal, le permite afirmar que la labor de los perros es vital para encontrar posibles víctimas en situaciones complejas.
Además de los perros, los equipos de rescate dependen de tecnología avanzada, como los dispositivos de detección de sonido. Estos instrumentos son esenciales para escuchar los débiles ruidos que podrían revelar la presencia de sobrevivientes atrapados. Los rescatistas gritan en busca de respuesta mientras utilizan dispositivos de escucha acústica, capaces de captar sonidos incluso a través de las barreras del concreto. Esta técnica es fundamental, ya que un simple rasguño en los escombros podría ser suficiente para identificar a una persona en apuros, revelando su ubicación a los rescatistas que se esfuerzan por llegar a ellas.
Las cámaras y equipos de imagen térmica son otras herramientas clave que están siendo utilizadas en esta trágica situación. Estas cámaras, muchas de las cuales pueden ser introducidas en espacios reducidos, permiten a los rescatistas evaluar el estado de las estructuras y buscar señales de vida. Las cámaras de video son particularmente útiles, ya que permiten la comunicación entre los equipos y las víctimas. En el terreno, se ha destacado el uso de microdrones, conocidos como ‘drones cucaracha’, que facilitan la exploración aérea y ayudan a identificar áreas de riesgo y posibles supervivientes.
Finalmente, las herramientas manuales y la maquinaria pesada son indispensables para ejecutar rescates en este tipo de situaciones extremas. Los equipos de rescate están equipados con sierras, cortadoras y herramientas eléctricas que permiten abrirse camino a través de grandes bloques de escombros, muebles y otros obstáculos. Las excavadoras y retroexcavadoras son esenciales para desplazar las capas de materiales que bloquean el acceso a quienes pueden estar atrapados debajo. La coordinación entre los equipos locales y los rescatistas extranjeros es crítica, ya que juntos trabajan incansablemente para salvar vidas en medio de la devastación.



















