La Dirección General de Finanzas Públicas (DGFiP) de Francia ha confirmado que fue víctima de un ciberataque que comprometió los datos de «unos cientos de miles» de contribuyentes. Este anuncio llega tras varias filtraciones y rumores que comenzaron a circular el miércoles pasado, lo que llevó a las autoridades a tomar medidas estratégicas para tranquilizar a los afectados. La DGFiP expresó que están trabajando en la investigación del incidente y asegurando que se implementen protocolos de seguridad más robustos para prevenir futuros ataques.
El ataque se produjo entre finales de junio y principios de julio, cuando el autor, conocido por el seudónimo de ZeroBytes, supuestamente accedió a la plataforma oficial de declaraciones fiscales, impots.gouv.fr. Este acceso le permitió recolectar información sensible que, según un informe del sitio especializado en ciberseguridad FrenchBreaches, podría afectar a 678.437 contribuyentes, de los cuales más de 392.000 son individuos y cerca de 286.000 son profesionales, lo que subraya la magnitud del incidente.
Dentro de las estadísticas alarmantes, más de 26.000 contribuyentes afectados reportan un ingreso fiscal de referencia superior a los 100.000 euros, y algunos superan cantidades alarmantes, como los ocho que tienen ingresos que sobrepasan los 10 millones de euros. Esta revelación ha encendido las alarmas entre los funcionarios del fisco sobre las posibles repercusiones a largo plazo que este ataque podría tener sobre la confianza pública en las instituciones fiscales y de seguridad nacional.
La DGFiP ha prometido informarse cada uno de los afectados por el ataque en relación a la información específica que ha sido comprometida y las medidas de vigilancia que deberán adoptar. Además, desde el momento en que se detectó la intrusión, se han tomado acciones inmediatas para cortar el acceso a las cuentas afectadas y a otras aplicaciones sensibles, en un esfuerzo por mitigar cualquier daño adicional y proteger los datos restantes de los contribuyentes.
Por otra parte, ZeroBytes, quien ya tenía antecedentes en ataques cibernéticos contra varias empresas, incluyendo Intermarché y la Federación Francesa de Balonmano, también ha reclamado la autoría de otro ataque relacionado con datos catastrales que afectarían a alrededor de dos millones de propietarios. Este patrón de conducta plantea inquietudes crecientes sobre la seguridad cibernética en Francia, evidenciando la necesidad urgente de estrategias de defensa más efectivas en el ámbito público y privado.



















