El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha declarado un duelo nacional de tres días en respuesta a la devastación causada por un terremoto de magnitud 7.4 que azotó varias regiones del país el pasado lunes. Según informes oficiales, el sismo, que tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, ha dejado cerca de 240 muertos, una cifra que continúa en aumento a medida que los equipos de rescate trabajan sin descanso para recuperar a aquellos que aún pueden estar atrapados entre los escombros. La decisión de declarar duelo nacional es un reflejo del profundo dolor que siente el pueblo colombiano ante esta tragedia, según el comunicado emitido por la Presidencia.
El presidente De la Espriella, quien asumió la presidencia días antes del desastre, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y subrayó la importancia de la unidad nacional en momentos tan difíciles. En su decreto, el mandatario indicó que «la pérdida de vidas humanas enluta tanto a sus familias y amistades como al Gobierno nacional», y agregó que esta situación «entrañablemente triste» afecta a toda la nación. La bandera nacional será izada a media asta en los edificios públicos y en las misiones diplomáticas, como símbolo de luto y respeto por los que han perdido sus vidas.
Las autoridades locales continúan trabajando arduamente en la búsqueda de sobrevivientes, utilizando maquinaria pesada para remover escombros en las zonas más afectadas. Las ciudades de Cali y Pereira han enfrentado el colapso de múltiples edificios, dejando muchas familias en la incertidumbre. Mientras el número oficial de víctimas ha ido en aumento, los rescatistas se aferran a la esperanza de encontrar a más personas con vida, pero la situación es crítica y requiere de todos los recursos disponibles para enfrentar esta catástrofe natural.
El terremoto, el más fuerte registrado en el país en este siglo, ocurrió a las 07:34 hora local, lo que causó pánico y caos entre los habitantes de las áreas afectadas. La respuesta del Gobierno ha sido rápida y decidida, convocando a un comité de emergencia para abordar los daños y coordinar las acciones a seguir. En este contexto, también se han recibido muestras de solidaridad internacional, incluyendo el apoyo ofrecido por el Gobierno de México, que se ha ofrecido a colaborar en las labores de asistencia y rescate.
A medida que el país enfrenta las secuelas de esta tragedia, la comunidad nacional e internacional se une para ayudar a las víctimas y sus familias. La reconstrucción de las áreas afectadas será una tarea monumental, pero el Gobierno y la ciudadanía están comprometidos en brindar el apoyo necesario para sanar las heridas y reconstruir lo perdido. En estos momentos de crisis, la unidad y la solidaridad del pueblo colombiano son más cruciales que nunca, y el presidente De la Espriella ha reafirmado su compromiso de trabajar incansablemente por el bienestar de todos los ciudadanos.



















