Eliana Yaynes e Iván Venencio, dos ciudadanos argentinos, se conocieron en un ambiente aparentemente inusual: un programa de radio, donde la conversación inicial giró en torno a un tema que ha afectado a millones de compatriotas: la deuda. La necesidad de hablar sobre el endeudamiento en Argentina es inminente, dado que más de 20 millones de personas se encuentran en esta situación, un problema común que va creciendo así como la inflación en el país. En ese mismo día, el 20 de agosto, en Buenos Aires, se llevó a cabo una marcha que reunió a ciudadanos preocupados por sus deudas y por las decisiones del gobierno de Javier Milei, quien ha eludido intervenir en la crisis. Esta coyuntura ha abierto una serie de debates sobre las causas y consecuencias del endeudamiento, así como las políticas públicas necesarias para mitigar este problema social.
La respuesta del presidente Milei ante la situación ha generado una fuerte controversia, al considerarla un «asunto entre privados», sugiriendo que la deuda personal es resultado de decisiones individuales, incluso insinuando que quienes se endeudaron lo hicieron por capricho. Para Eliana, esto representa una burla a las realidades económicas de millones de argentinos. Ella destaca que, en su situación y la de su esposo, cada préstamo ha sido una necesidad, no un lujo. Con cuatro préstamos a cuestas que suman aproximadamente 10 millones de pesos, la carga financiera es abrumadora y el sentido de culpa y vergüenza se hace presente cada día al tratar de cumplir con los pagos. Esta perspectiva resalta la falta de comprensión del gobierno sobre la gravísima situación económica por la que atraviesa la población.
La realidad del endeudamiento para Iván y Eliana se ha vuelto insostenible. Iván recuerda el disparador de su deterioro financiero, una serie de eventos trágicos que incluyeron la muerte de su suegro y su propia angustia emocional al perder un embarazo. A pesar de sus esfuerzos y del empleo adicional que mantenía como conductor de una aplicación de transporte, la economía se tornó cada vez más complicada. Se vieron obligados a cargar gastos no anticipados a sus tarjetas de crédito, una medida que rápidamente se transformó en una bola de nieve de deudas. Cada incremento en el costo del día a día, desde alimentos hasta servicios básicos, ha hecho que sus deudas parecieran impagables, llevando a Iván a la depresión y a una recrudecida incertidumbre sobre su futuro financiero.
La precariedad de la situación económica de los argentinos es un tema de análisis crítico. Según Hernán Letcher del CEPA, la verdadera preocupación radica en los 6 millones de personas en mora, quienes han dejado de pagar sus deudas durante más de 90 días. Este fenómeno es, en parte, consecuencia de un sistema que abusa de tasas de interés altísimas en los préstamos, tanto en bancos como en fintechs. Muchas personas se ven obligadas a recurrir a estas plataformas digitales, que prometen créditos fáciles de adquirir, pero que en realidad pueden llevar a deudas devastadoras con costos que escalan hasta un 1.500% anualmente. Este ciclo de deuda se convierte en un círculo vicioso que empuja a los ciudadanos a la desesperación financiera.
La manifestación del 20 de agosto por parte de ciudadanos endeudados resalta la urgencia de una respuesta gubernamental efectiva ante una crisis que se agrava. Grupos como Endeudadxs Organizados han surgido en este contexto, buscando visibilizar la situación y trabajar hacia soluciones que lleven a una dignidad económica. La demanda de declarar una emergencia crediticia se ha convertido en un clamor en un país donde una gran parte de la población se siente atrapada en un sistema que no les brinda protección. Sin embargo, la falta de acción del gobierno de Milei, que aboga por dejar las soluciones en manos del mercado y los individuos, deja a muchos en un estado de vulnerabilidad e incertidumbre, exacerbando un problema que cada día afecta a más familias en Argentina.



















