Entre lágrimas y con un profundo sentimiento de compromiso, Ángela María Buitrago se despidió del Ministerio de Justicia, convocando a todos los funcionarios a redoblar esfuerzos en la lucha contra la corrupción. La ahora exministra subrayó la importancia de que cada uno de los empleados del ministerio se considere como un pilar fundamental en la esperanza de Colombia, instando a no permanecer inactivos ante las exigencias éticas que demanda la sociedad. «No puede uno quedarse sentado cuando efectivamente mucha gente necesita un ejemplo», aseguró Buitrago, quien ha enfrentado momentos difíciles durante su gestión desde marzo de 2025 debido a presiones externas que han tratado de cooptar su labor en el cargo.
Buitrago, consciente de las implicaciones de su trabajo, confirmó que ha trasladado a las autoridades penales y disciplinarias toda la evidencia de injerencias externas que han influido en su función como ministra. Esta decisión responde a su deber como servidora pública de garantizar la transparencia y mantener la moralidad en la administración. En su emotivo discurso de despedida, enfatizó que «las razones están documentadas, una a una», haciendo un llamado a que sean las instancias competentes las que determinen si hay mérito para abrir investigaciones a aquellos actores que han intentado influir en su accionar.
Durante su tiempo en el cargo, la exministra se enfrentó a una serie de desafíos, incluidos recortes presupuestarios que limitaban la capacidad de avanzar en diversas iniciativas. Sin embargo, Buitrago se mostró satisfecha con los avances alcanzados gracias al esfuerzo conjunto de los trabajadores del Ministerio de Justicia. Resaltó que a pesar de los obstáculos, el compromiso de su equipo permitió enfrentar barreras y dar pasos significativos hacia el fortalecimiento de la justicia en el país.
Además de su rechazo a las injerencias, Buitrago aprovechó la oportunidad para manifestar su desacuerdo con la propuesta de una asamblea constituyente y la política de paz total del presidente Gustavo Petro. Su postura firme refleja las tensiones existentes dentro del gobierno y su convicción de que el respeto a las funciones del Ministerio de Justicia es fundamental. «Las funciones del Ministerio deben ser respetadas y no pueden ser minimizadas», subrayó, recordando el mandato que recibió en su posesión.
Por último, Ángela María Buitrago se despidió con la intención de facilitar una transición ordenada y respetuosa hacia su sucesor, mostrando su disposición a colaborar en el proceso. Agradeció la confianza depositada en su gestión y reiteró su compromiso a la justicia, afirmando que su legado seguirá vivo en cada esfuerzo que realice el Ministerio en favor de una Colombia más justa y equitativa.












