En los meses previos a un operativo militar estadounidense en Caracas, la trama política venezolana se tornaba cada vez más compleja con la revelación de que los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez habían iniciado contactos discretos con Estados Unidos y Qatar. Según informó The Guardian, estas conversaciones, que comenzaron a finales de 2025 a través de intermediarios, tenían como objetivo asegurar un clima de cooperación si Nicolás Maduro fuese removido del poder. Se aseguraba que la familia política de Maduro estaría dispuesta a colaborar, un giro inesperado en la política nacional que promete revolucionar las dinámicas del poder en Venezuela.
La vocecita de la duda llegó desde Washington, donde no todos los actores estaban convencidos de esta nueva alianza. Marco Rubio, en ese momento asesor de seguridad nacional, expresó inicialmente su escepticismo sobre la colaboración con los Rodríguez, ante la incertidumbre de sus intenciones. Sin embargo, a medida que se acercaba el operativo, la información ofrecida por los hermanos y sus promesas de cooperación se comenzaron a considerar como la opción más viable para evitar un vacío de poder, lo que podría desencadenar en un conflicto interno inmediato, como destacó el diario en sus reportes.
No solo los hermanos Rodríguez estaban en conversaciones con Estados Unidos. Otras figuras clave del oficialismo, como Diosdado Cabello, también mantuvieron reuniones secretas meses antes del operativo que llevó a la captura de Maduro. Según Reuters, Cabello, quien era el ministro del Interior, tuvo como misión asegurar que los servicios de seguridad y los militantes del oficialismo no interfirieran en la operación, garantizando así que el control de las fuerzas armadas, la policía y los servicios de inteligencia permanecieran relativamente intactos durante la transición.
La captura de Nicolás Maduro no solo causó conmoción en la población venezolana, sino que también desveló una red de negociaciones y pactos ocultos entre las facciones de poder. Delcy Rodríguez se habría ofrecido para liderar un gobierno de transición, anticipando la retirada del expresidente y afirmando que la administración estadounidense contaría con aliados confiables en Caracas. Este inesperado desenlace dejó a la vista una Venezuela en la que las sombras de la política suelen ser tan influyentes como la luz del poder formal.
La situación se complicó aún más con la designación de Laura Dogu como encargada de la misión estadounidense para Venezuela y la ‘histórica’ reunión de Delcy Rodríguez con el director de la CIA, lo que marcó un hito al ser la primera visita de un alto mando de EE.UU. tras la captura de Maduro. En esta línea, se han generado expectativas entorno a reformas en el sector hidrocarburífero propuestas por Delcy Rodríguez para atraer inversiones, y los elogios de Donald Trump hacia ella, quien la describió como una “persona fantástica”. La combinación de estos elementos sugiere que la política venezolana está en una encrucijada, donde los viejos métodos de gobernanza están siendo cuestionados y nuevas alianzas comienzan a tomar forma.


















