Durante su reciente visita oficial a México, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, hizo un llamado contundente sobre la situación de los cárteles de la droga en la región. En su discurso, Rubio enfatizó que las actividades del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) no permanecerán impunes, ya que ambos grupos estarían expandiendo su influencia hacia otros países de América Latina, incluyendo Ecuador. Esta advertencia se produce en un momento crítico, donde las organizaciones criminales están estableciendo alianzas peligrosas con bandas locales, lo que plantea serias amenazas transnacionales en varios países de la región.
Rubio destacó que el gobierno estadounidense se encuentra vigilando de cerca a estas organizaciones y su impacto en la seguridad y orden público de los países afectados. El reconocimiento de la amenaza que representan estos cárteles ha llevado a la administración de Biden a adoptar medidas más firmes para frenar su expansión, especialmente en el contexto de una creciente crisis de violencia en Ecuador. Las autoridades estadounidenses están decididas a demostrar que la cooperación internacional es esencial para combatir el crimen organizado y la violencia asociada en la región.
En un avance significativo en la lucha contra las organizaciones criminales, el Departamento de Estado de EE.UU. designó recientemente a Los Choneros y Los Lobos, dos notorias bandas ecuatorianas, como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) y Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT). Esta designación pone de relieve la preocupación de Washington sobre los vínculos de estos grupos con cárteles mexicanos, así como su creciente operatividad en el tráfico de drogas a través de rutas que conectan Ecuador con mercados en Estados Unidos y Europa. La designación permitirá a EE.UU. imponer sanciones y tomar medidas más drásticas para debilitar financieramente a estas organizaciones.
Esta intervención de EE.UU. refleja una estrategia más amplia para frenar el flujo de drogas y la violencia en América Latina, considerando el impacto que esta situación tiene no sólo en Ecuador, sino también en la seguridad nacional de Estados Unidos. Con las actividades ilícitas filtrándose en las estructuras políticas y económicas de Ecuador, la designación de estos grupos como terroristas es un mensaje claro de que el gobierno estadounidense está preparado para actuar.
La escalada de violencia en Ecuador, exacerbada por la lucha territorial entre bandas ligadas a los cárteles mexicanos, ha llevado al gobierno de Daniel Noboa a buscar apoyo internacional. El presidente Noboa ha solicitado ayuda para enfrentar esta crisis que ha resultado en un alarmante aumento de homicidios y agresiones. La penetración de estas organizaciones en el sistema penitenciario y su influencia en la economía local representan un desafío significativo para las autoridades ecuatorianas, que se encuentran luchando por restaurar el orden en un ambiente cada vez más turbulento.
Además, Noboa quiere fortalecer la colaboración con Estados Unidos para abordar no solo el narcotráfico, sino también las raíces socioeconómicas que alimentan este fenómeno. La solicitud de apoyo internacional refleja la urgencia de la situación y la necesidad de una estrategia conjunta que involucre a múltiples naciones en América Latina, así como a agencias de seguridad y justicia en EE.UU.
Los Choneros, uno de los grupos más influyentes en la escena criminal ecuatoriana, han desempeñado un papel clave en el tráfico de drogas desde la década de 1990, operando en complicidad con el Cártel de Sinaloa. Bajo el liderazgo de figuras como Jorge Luis Zambrano, alias «Rasquiña», y más tarde José Adolfo Macías, conocido como «Fito», lograron establecer una red de narcotráfico que ha crecido significativamente. Con la reciente captura y extradición de ‘Fito’, las autoridades estadounidenses apuntan a desmantelar la estructura de Los Choneros, que se ha beneficiado de su relación con cárteles mexicanos para acceder a rutas de tráfico cruciales.
La alianza con el Cártel de Sinaloa ha permitido a Los Choneros aumentar su presencia y operación en puertos estratégicos ecuatorianos, además de mejorar su capacidad para evadir la justicia, lo que representa un gran desafío para las fuerzas del orden en Ecuador.
Por otro lado, Los Lobos han emergido como una nueva y violenta amenaza en el panorama del crimen organizado ecuatoriano, fortaleciendo sus lazos con el CJNG y expandiendo sus operaciones en diversas provincias. Bajo el liderazgo de Wilmer Geovanny Chavarría, alias «Pipo», este grupo ha adoptado tácticas del CJNG, consolidándose como su principal brazo logístico en Ecuador. Su actividad no solo se limita al narcotráfico, sino que también se extiende a la minería ilegal y la extorsión, lo que les proporciona recursos financieros adicionales y mantiene su independencia en un mercado criminal competitivo.
Los Lobos han estado vinculados a actos de violencia extrema y desplazamiento forzado en distintas zonas del país, aumentando la tensión social y la inestabilidad. A medida que se consolidan como actores claves en esta red de crimen organizado, su influencia sobre las instituciones y la seguridad del país continúa creciendo, generando preocupaciones sobre el futuro de la paz y el orden en Ecuador.


















