El embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Samuel Moncada, ha denunciado lo que califica como la «mayor extorsión» en la historia del país, en respuesta al anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre un bloqueo a los buques petroleros sancionados. Moncada, al dirigirse al Consejo de Seguridad de la ONU, subrayó que esta medida se enmarca dentro de un despliegue militar estadounidense en el Caribe y representa un ataque frontal a la soberanía de Venezuela. Según sus declaraciones, la intención de EE.UU. es clara: forzar a los venezolanos a abandonar su tierra y cederla bajo una modalidad colonial, retrocediendo dos siglos atrás en la historia del país.
Moncada no solo se centró en el impacto económico del bloqueo, sino que también hizo hincapié en las consecuencias de los ataques estadounidenses a lo que denominan «narcolanchas» en el Caribe. Estos incidentes han resultado en la muerte de más de 100 personas, lo que el embajador consideró como una escalofriante evidencia de la violencia creciente propagada por el imperialismo estadounidense. Aseguró que la situación refleja un crimen de agresión que amenaza no solo a Venezuela, sino a la paz y estabilidad de toda la región.
La solicitud de Venezuela para reunirse de urgencia con el Consejo de Seguridad fue en gran parte motivada por el bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump sobre los buques petroleros. Moncada reconoció que estas reuniones probablemente serían obstaculizadas por el veto estadounidense, que ha demostrado su disposición para el uso de la fuerza como herramienta de política exterior. Esta dinámica revela la lucha de poder en el escenario internacional y destaca la fragilidad de las relaciones entre naciones soberanas en el actual orden mundial.
En un tono decididamente confrontativo, Moncada describió las acciones de EE.UU. como una «guerra de saqueo y expolio» que ataca la esencia misma del sistema internacional de relaciones. Las declaraciones fueron también corroboradas por otros países en la ONU, que han expresado sus preocupaciones sobre la erosión del Estado de derecho debido a las acciones unilaterales de EE.UU. En este sentido, las tensiones han escalado, especialmente tras la reciente interceptación de buques venezolanos en aguas internacionales, lo que pone de manifiesto la creciente militarización en la región del Caribe.
Los comentarios del representante ruso ante la ONU, Vasily Nebenzya, sobre el bloqueo estadounidense, se han sumado al clamor internacional contra estas prácticas. Nebenzya subrayó la ilegalidad de las acciones de EE.UU. y advirtió sobre el potencial de que este tipo de intervención se convierta en un modelo para futuros actos de agresión contra otros países en América Latina. En conjunto, la situación en Venezuela se ha transformado en un punto clave no solo para la política interna del país, sino también para el futuro de las relaciones internacionales en la región.

















