La situación humanitaria en Gaza se ha deteriorado de forma alarmante, tal como ha denunciado la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). En un comunicado reciente, su comisionado general, Philippe Lazzarini, advirtió sobre el grave problema de salud que afecta al personal humanitario y médico en la región, quienes están sufriendo «desmayos debido al hambre y el agotamiento». El panorama es desolador, con más de mil gazatíes que han perdido la vida mientras intentaban acceder a alimentos desde el inicio de la polêmica Fundación Humanitaria en Gaza, que ha sido objeto de controversia desde su puesta en marcha.
Lazzarini hizo hincapié en la impunidad con la que operan los francotiradores, disparando contra las multitudes como si tuvieran un «licencia para matar», describiendo la situación como una «cacería masiva» de personas. La ONU ha sido incapaz de hacer llegar a personal internacional a la región, con más de seis meses sin poder ingresar a los territorios palestinos debido al rechazo de Israel a extender los visados. Juliette Touma, portavoz de UNRWA, comunicó desde Jordania que el personal palestino está resistiendo en Gaza y Cisjordania, proporcionando un servicio invaluable bajo circunstancias extremadamente adversas.
Desde marzo, las autoridades israelíes han impuesto un bloqueo severo a la Franja de Gaza, restringiendo la entrada de alimentos y productos de primera necesidad. Esta situación se ha intensificado desde mediados de mayo, cuando la Fundación Humanitaria de Gaza, creada por Israel y Estados Unidos, asumió la responsabilidad de distribuir asistencia. Esta fundación ha suscitado preocupaciones sobre su ética y efectividad, debido a su vinculación con exmilitares y agentes de inteligencia, lo que ha llevado a la ONU a rechazar colaborar con ella, considerando que sus métodos de distribución son una «sádica trampa mortal».
Lazzarini subrayó que la UNRWA y sus socios humanitarios cuentan con la experiencia y los recursos necesarios para proporcionar una asistencia segura y digna, más allá de la simple entrega de alimentos. La portavoz Touma hizo un llamamiento urgente, señalando que las madres en Gaza han tenido que utilizar bolsas de plástico como sustituto de pañales, dada la ausencia de productos básicos para bebés. A la situación crítica se suma el hecho de que más de 6000 camiones con ayuda humanitaria permanecen varados en Egipto y Jordania, a la espera de la autorización para ingresar a Gaza.
La crítica situación de Gaza refleja una crisis humanitaria sin precedentes, con la población civil atrapada en medio de un conflicto prolongado. Las denuncias de la UNRWA resaltan la necesidad urgente de una respuesta internacional coordinada que no solo proporcione asistencia alimentaria, sino que también garantice el acceso a bienes básicos esenciales. A medida que las tensiones se intensifican y los niveles de sufrimiento humano aumentan, el clamor por una intervención efectiva y humanitaria se vuelve cada vez más apremiante.












