Un tribunal boliviano ha dictado este sábado una segunda detención preventiva contra el consultor político argentino Fernando Cerimedo, quien ya se encuentra en prisión preventiva debido a un caso de presunta tentativa de feminicidio en contra de su expareja, Nadia Beller. El juez Douglas Borda tomó la decisión tras una audiencia virtual que se extendió por cerca de seis horas, ordenando que Cerimedo pase seis meses más de detención en el penal de Chonchocoro, un centro de máxima seguridad en la región de La Paz. La falta de claridad sobre cuál de los dos procesos prevalece para un eventual traslado ha suscitado inquietudes tanto en el entorno de Cerimedo como en sus abogados defensores.
Ernesto Giraldes, abogado de Cerimedo, afirmó en una entrevista con la red de televisión UNO que la Fiscalía no presentó pruebas suficientes que demuestren el enriquecimiento ilícito de su cliente, argumentando que la decisión judicial ha sido objetada. Giraldes resaltó que la vida de Cerimedo podría estar en peligro si llegara a ser trasladado a otra prisión. Por su parte, el consultor ha defensado su posición, negando cualquier acusación en su contra y asegurando que el caso de enriquecimiento ilícito se fundamenta en publicaciones sin relevancia de su expareja.
Cerimedo, quien sostiene que no ha recibido ni sacado dinero del Estado boliviano, argumentó que fondos que los investigadores encontraron en su hogar estaban destinados a alquileres y mobiliario para establecerse en Bolivia. En su defensa, aludió a sus altos ingresos anuales, generados por sus negocios en Argentina, Chile y Estados Unidos, que superan con creces el dinero involucrado en las acusaciones. La fiscalía ha decidido abrir este nuevo proceso de oficio horas después de su detención por el ataque a Beller, lo que ha desatado un intenso debate sobre la legalidad y la motivación detrás de las acusaciones.
Los casos en contra de Cerimedo han puesto en la mira su relación con el presidente boliviano, Rodrigo Paz, lo que ha resonado en un contexto político tenso, principalmente entre los opositores como Evo Morales y el vicepresidente Edmand Lara, quienes sugieren que Cerimedo tenía una influencia considerable en el gobierno. Aunque Cerimedo admitió tener una amistad con Paz, insistió en que su papel ha sido meramente colaborativo sin vínculos formales que lo liguen como asesor. Esta declaración ha generado escepticismo entre aquellos que critican su presencia en el entorno político boliviano.
Adicionalmente, Cerimedo ha sido identificado como una figura clave en la estrategia de comunicación del actual presidente argentino, Javier Milei, durante las elecciones de 2023, así como también ha estado vinculado a una polémica investigación en Brasil relacionada con intentos de golpe de Estado. El caleidoscopio de acusaciones en su contra, junto a su activa participación en la política regional, ha desencadenado un escándalo que no solo afecta a su reputación, sino también a las interacciones diplomáticas entre Argentina y Bolivia, planteando preguntas más amplias sobre la ética y la regulación de consultores políticos en América Latina.



















