La cifra de muertos por el terremoto que sacudió Colombia el pasado lunes ha escalado a 265, mientras que se reportan 3.494 heridos, con 496 personas aún desaparecidas. Esta grave situación fue confirmada por el presidente Abelardo de la Espriella durante una conferencia de prensa en el Palacio de San Carlos, donde destacó que la tragedia ha dejado a 25.872 familias afectadas y, lamentablemente, una grave pérdida en vidas humanas. De la Espriella expresó su profundo pesar por las víctimas y aseguró que el enfoque del gobierno está en recuperar a los desaparecidos y brindar apoyo a las víctimas.
El balance del desastre no solo refleja pérdidas humanas, sino también un impacto significativo en la infraestructura del país. Hasta el momento, 11.347 viviendas han sido destruidas y 53.526 reportadas como averiadas, además de 140 edificios colapsados y casi 1.819 centros educativos afectados. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha sido la encargada de ayudar en la evaluación de daños y coordinar los esfuerzos de rescate. La magnitud del sismo, de 7,4 según el Servicio Geológico Colombiano, resalta la urgencia de las respuestas gubernamentales para mitigar las secuelas del desastre.
En respuesta a la catástrofe, el presidente De la Espriella ha declarado la «emergencia económica», lo que permitirá implementar un «fondo milagro» destinado a financiar la reconstrucción de hospitales, escuelas, vías y otros espacios afectados. La declaración de emergencia será crucial para activar los recursos necesarios y canalizar asistencia hacia las áreas más golpeadas. De la Espriella subrayó la importancia de esta medida, dado el estado crítico en el que se encuentran muchas comunidades, especialmente en Chocó, donde tuvo lugar el epicentro del sismo.
Además de la reconstrucción física, el gobierno de Colombia ha comenzado a desarrollar un plan de alivio temporal para las familias damnificadas. Este incluye el pago de servicios públicos, subsidios de arrendamiento para quienes hayan perdido sus hogares, así como apoyos económicos para las familias más vulnerables. Se están también creando mecanismos de respaldo para pequeños comerciantes y empresarios que han visto afectadas sus actividades económicas debido al desastre. El presidente enfatizó que la recuperación será un proceso arduo y que se requiere una fuerte voluntad política para enfrentar esta crisis.
El terremoto, que ha causado estragos en una de las regiones más olvidadas de Colombia, resalta las desigualdades existentes en el país. La respuesta del gobierno y la comunidad internacional será crucial para ayudar a los afectados y acelerar la recuperación. De la Espriella ha hecho un llamado a la unidad y solidaridad nacional en estos momentos difíciles, subrayando que la tragedia del lunes no solo es una historia de pérdidas, sino también una oportunidad para reconstruir y reimaginar un futuro más resiliente para las comunidades afectadas.



















