La guerrilla colombiana del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha ordenado a los civiles en las regiones bajo su control confinarse durante 72 horas a partir del domingo. Esta medida se adopta en el contexto de ejercicios militares que el grupo llevaría a cabo como respuesta a las recientes amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha manifestado que no descarta la opción de realizar ataques en suelo colombiano con el fin de combatir el narcotráfico. La tensión entre el Gobierno colombiano y las fuerzas estadounidenses se ha intensificado, exacerbada por la ofensiva militar que Washington está llevando a cabo en el Caribe y el Pacífico, creando un ambiente de incertidumbre en el país sudamericano.
El ELN, considerado el grupo guerrillero más longevo de América, ha emitido un comunicado advirtiendo sobre su intención de defender la soberanía de Colombia, que es reconocido por la ONU como el mayor productor de cocaína en el mundo. En este mensaje, el grupo destaca la necesidad de que los civiles se mantengan alejados de las operaciones militares, para evitar situaciones trágicas. Citan que es vital no transitar por carreteras y ríos, insistiendo en que la protección de las comunidades es una prioridad. Además, el ELN acusa a la administración Trump de implementar un «plan neocolonial» para explotar los recursos naturales de Colombia y mantener un control sobre el país.
El conflicto armado en Colombia ha ido evolucionando a lo largo de los años, y el ELN ha mantenido un amplio control territorial, especialmente en regiones productoras de drogas. Aunque el grupo participó en negociaciones de paz con el gobierno de Gustavo Petro durante aproximadamente dos años, dichas conversaciones culminaron en enero tras el aumento de ataques por parte de los guerrilleros. Los informes indican que el ELN tiene presencia en más del 20% de los 1,100 municipios del país, consolidando su influencia en zonas críticas, como en Catatumbo, que es reconocida internacionalmente por sus altos cultivos de coca.
A medida que las dinámicas del conflicto armado se complican, el ELN no solo se concentra en el territorio colombiano, sino que también se ha registrado su presencia en Venezuela, donde se cree que opera en estrecha colaboración con las fuerzas militares del régimen de Nicolás Maduro. Esta conexión ha suscitado preocupaciones tanto en Colombia como en Estados Unidos, quien ha estado advirtiendo sobre el desbordamiento del crimen organizado y el narcotráfico en la región, lo cual podría tener repercusiones significativas en la seguridad del continente sudamericano.
En medio de estos desafíos, Gustavo Petro ha propuesto un «gobierno de transición» y una amnistía en Venezuela, tratando de buscar soluciones pacíficas a la crisis en la región. La situación se complica aún más con las sanciones impuestas por Estados Unidos a una red que recluta a exmilitares colombianos para combatir en conflictos como Sudán, lo que pone de relieve los alcances de la influencia y el involucramiento colombiano en las dinámicas bélicas internacionales. La incertidumbre prevalece, y el futuro de la paz en Colombia parece imprimir un paisaje de complejidad y confrontación.


















