El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha vuelto a cuestionar la efectividad de la política antidrogas de Estados Unidos, describiendo los recientes operativos militares en el Caribe como un «espectáculo televisivo». Estas acciones, dirigidas contra lanchas rápidas supuestamente cargadas con cocaína provenientes de Venezuela, han dejado en el trayecto al menos 17 fallecidos, según denunciaron diversas fuentes. En una entrevista concedida a The Washington Post, Petro subrayó que estas intervenciones no afectan a los poderosos cárteles del narcotráfico, sino que únicamente causan la muerte de “jóvenes pobres que no son dueños de la droga”, lanzando un cuestionamiento profundo sobre el enfoque que se está adoptando en la lucha contra el narcotráfico.
Petro argumentó que los ataques a las narcoembarcaciones no desmantelan las redes criminales más complejas que operan en el narcotráfico. «Atacar lanchas rápidas es solo para la televisión», aseguró el mandatario, quien insistió en que el verdadero enfoque debe basarse en la inteligencia y en seguir el rastro de las finanzas de los grupos criminales. Estos comentarios vienen en un momento de gran tensión bilateral, especialmente tras la reciente decisión de Estados Unidos de descertificar a Colombia como socio en la lucha contra las drogas, un golpe que, según Petro, repercute negativamente en la cooperación bilateral.
El presidente colombiano advirtió que la descertificación se debe a intereses ideológicos de sectores cercanos a Donald Trump en Miami, reiterando que estos podrían estar vinculados a mafias que operan en el país. Petro argumentó que el sistema de certificación que utiliza Estados Unidos nunca debió existir, disputando la narrativa de que grupos como el Tren de Aragua o el llamado Cártel de los Soles controlan el narcotráfico hacia Estados Unidos. El mandatario enfatizó que realmente son las redes mexicanas y europeas las que dominan este mercado.
Gustavo Petro también abordó la cuestión del consumo de drogas en Estados Unidos, señalando que el verdadero desafío está en la demanda en el país del norte y en la creciente crisis generada por el fentanilo, una droga que, destacó, no se produce en Sudamérica. Con un año restante en su gobierno, el rumbo de la política antidrogas en Colombia estará determinado por los resultados de las próximas elecciones presidenciales en 2026, en las cuales se decidirá si se continúa con el enfoque integral propuesto por Petro o si se retoma la línea dura típica de la política estadounidense.
En medio de este debate, se destaca que el enfoque de la administración de Petro es radicalmente diferente al del expresidente Donald Trump, quien enfatizaba la contundente respuesta militar contra el narcotráfico. Mientras tanto, se espera cómo evolucionarán las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos, dado que cada nuevo movimiento en la lucha contra el narcotráfico podría tener repercusiones significativas no solo en la política interna colombiana, sino también en la dinámica regional relacionada con el crimen organizado y el flujo de drogas.



















