El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, ha dejado claro este domingo que el gobierno venezolano está en alerta ante posibles intentos de intervención militar por parte de Estados Unidos. En un reciente balance de acciones militares transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Padrino aseveró: “Le digo yo a los imperialistas del norte que nosotros estamos preparándonos y vamos a luchar, vamos a luchar si ustedes se atreven a poner un pie en Venezuela.” Estas declaraciones surgen en un contexto marcado por tensiones crecientes entre Caracas y Washington.
Padrino también denunció las sanciones impuestas por Estados Unidos, las cuales calificó de “groseras y vulgares”, afirmando que forman parte de un asedio a la patria para provocar un rompimiento interno en Venezuela. En este sentido, señaló que hay alrededor de 10,380 efectivos militares desplegados en distintas regiones del país, complementados por 15,000 funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y milicianos, especialmente en zonas fronterizas como Táchira y Zulia, resaltando la preparación de las fuerzas venezolanas ante cualquier potencial amenaza.
La preocupación por la intervención estadounidense se intensifica en medio de una ofensiva del gobierno estadounidense liderado por el ex presidente Donald Trump, quien ha confirmado una guerra abierta contra los cárteles del narcotráfico en América Latina. Específicamente, en su búsqueda por frenar el tráfico de fentanilo, una sustancia que ha sido culpable de miles de muertes por sobredosis, Washington ha movilizado una impresionante fuerza militar cerca de la frontera con Venezuela, incluyendo tres destructores lanzamisiles y 4,000 marines.
Recientemente, el gobierno estadounidense ha designado a varias organizaciones criminales como ‘terroristas globales’, con el objetivo de intensificar la lucha contra el crimen organizado. Entre los grupos nombrados se encuentran el Tren de Aragua y el cartel de los Soles, que según Washington está vinculado al régimen de Nicolás Maduro. Este último recibirá una recompensa ampliada que alcanza los 50 millones de dólares por información que lleve a su captura, lo que evidencia el interés de Estados Unidos en desmantelar las operaciones del narcotráfico que emanan de Venezuela.
A medida que la retórica entre ambos países se intensifica, el gobierno de Maduro ha denunciado continuamente a Estados Unidos por amenazar la estabilidad regional, acusando a Washington de llevar a cabo una política de intervención que busca desestabilizar el país. La tensión que existe actualmente no solo refleja un enfrentamiento entre dos naciones, sino que también pone en riesgo la seguridad y la paz en toda la región, mientras Venezuela continúa enfrentando desafíos internos y externos en su lucha por la soberanía.


















