El presunto complot para asesinar al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, que emergió a inicios de esta semana, fue oficialmente desestimado por la Fiscalía General de Colombia. En un comunicado emitido el miércoles, las autoridades aclararon que las acusaciones, las cuales se basaban en una interceptación telefónica, carecían de contexto y no representaban una amenaza real para el máximo funcionario de la ciudad. Esta situación generó una controversia importante, especialmente tras el informe inicial que se transmitió en Noticias RCN, el 22 de julio, y que sugirió una conexión con un ataque armado reciente contra el senador Miguel Uribe Turbay.
En la grabación revelada por Noticias RCN, uno de los presuntos criminales, apodado Mono, hacía declaraciones preocupantes sobre un supuesto intento fallido de asesinato contra el alcalde, mencionando a un joven de 13 años como el sicario en Bogotá que había fracasado en su misión. Sin embargo, la Fiscalía enfatizó que la conversación era una broma improvisada entre narcotraficantes de Bucaramanga y no estaba vinculada al ataque al senador Uribe. «No hay relación entre la llamada interceptada y el caso de Uribe Turbay», insistieron las autoridades, desestimando así la veracidad del contenido presentado en los medios.
Pese a la aclaración oficial, el informe levantó inquietudes sobre la seguridad de Carlos Fernando Galán, que es hijo del conocido candidato presidencial Luis Carlos Galán, quien fue asesinado a manos del narcotráfico en 1989. En su respuesta, el alcalde admitió haber recibido advertencias sobre posibles amenazas en semanas recientes, pero se mostró confiado en la labor de la Fiscalía y la Policía Nacional para garantizar su seguridad. «Estoy en contacto permanente con ellos y confío en que tomarán las decisiones adecuadas», afirmó Galán.
La angustia generada por el informe de Noticias RCN se vio alimentada por el contexto actual de aislamiento social y violencia política en Colombia. Además, las referencias a adolescentes vinculados a actividades criminales y la utilización de menores en operaciones violentas por parte de grupos narcotraficantes han suscitado un debate más amplio sobre el reclutamiento de jóvenes en este tipo de actividades delictivas. Las autoridades han comenzado a prestar atención a la forma en que los criminales operan dentro de barrios vulnerables de Bogotá, como el distrito de Bosa, mencionado en la grabación.
Finalmente, en medio de la tormenta informativa, la Fiscal General, Luz Adriana Camargo, abordó la cuestión de las imágenes del alcalde que fueron halladas en el teléfono del joven sospechoso del ataque a Uribe. Camargo explicó que las imágenes podrían haber sido almacenadas de manera temporal y no necesariamente formaban parte de algún plan para llevar a cabo un acto delictivo. Aunque la Fiscalía ha intentado reposicionar la narrativa, el caso subraya la urgencia de abordar la problemática del uso de menores en el crimen organizado y la creciente violencia en las calles de la capital.



















