El nombramiento de José Henry Pinto Rodríguez como nuevo director de la Aeronáutica Civil ha desatado una serie de controversias debido a sus posibles vínculos con el narcotráfico. Pinto, un general en retiro con más de 35 años de servicio en la Fuerza Aérea Colombiana, fue socio de la empresa de aviación Transpacíficos, que ha estado bajo la lupa por sus conexiones con personas señaladas en actividades ilícitas, incluido el narcotráfico. Este tipo de controversias no son nuevas, ya que su nombramiento había sido rechazado anteriormente en el gobierno de Gustavo Petro debido a estos mismos cuestionamientos, planteando serias preocupaciones sobre la idoneidad de Pinto para ocupar un puesto clave en la regulación de la aviación civil en el país.
De acuerdo con información publicada por Noticias Caracol, Pinto se asoció con Danilo Chávez, quien fue denunciado por la DEA y se declaró culpable en Estados Unidos por operaciones irregulares de transferencia de dinero. La naturaleza de estas actividades ha reabierto viejas heridas y pone en entredicho la integridad de quienes lideran instituciones que deberían promover la seguridad y la legalidad en el espacio aéreo colombiano. La vinculación de Pinto con Chávez no es un hecho aislado, ya que la familia Chávez ha tenido un historial criminal que incluye la captura del patriarca por su vinculación con una banda del narcotráfico, lo que aumenta las suspicacias sobre la idoneidad del nuevo director.
Los documentos relacionados con la empresa Transpacíficos también revelan que Pinto no solo era socio de Danilo Chávez, sino que estaba asociado con toda su familia, incluidos sus hermanos y su madre. Esta cercanía familiar con personas con antecedentes penales por narcotráfico plantea preguntas sobre la transparencia de las operaciones de Transpacíficos y el grado de conocimiento e implicación que Pinto podría haber tenido en las actividades de sus socios. En este contexto, el general en retiro ha intentado distanciarse de las irregularidades, declarando que no está involucrado en las investigaciones contra Chávez, pero las dudas continúan acechando su nuevo rol en la Aerocivil.
La situación se complica aún más con la revelación de que un piloto de Transpacíficos fue arrestado en Costa Rica por narcotráfico, y las evidencias sugieren que la tripulación había intentado ocultar la evidencia enterrando la avioneta. Estas acciones refuerzan la percepción de que la empresa podría haber estado ofreciendo más que solo servicios de aviación comercial. A pesar de que el abogado de Pinto ha declarado que él desconocía estas actividades, el hecho de haber sido parte de una sociedad con antecedentes tan problemáticos plantea serias cuestiones sobre su responsabilidad y conocimiento sobre la naturaleza de las operaciones de Transpacíficos.
Con el relevo en la dirección de la Aerocivil, muchos se preguntan si Pinto podrá dejar atrás las sombras del pasado de su antiguo socio y de la compañía asociada. Ospina, quien ocupó el cargo temporalmente, ahora regresará a su rol como viceministra de Infraestructura, mientras que el nuevo nombramiento genera incertidumbre entre quienes esperan que la Aerocivil mantenga estándares de vigilancia y regulación que garanticen un servicio seguro y legal. A medida que las asociaciones de Pinto son examinadas más minuciosamente, el sostenido escrutinio público enfatiza la necesidad de una vigilancia más estricta sobre la gestión de la aviación civil en un país con un historial complicado en la lucha contra el narcotráfico.


















