El expresidente panameño Ricardo Martinelli ha expresado su alegría tras recibir asilo político en Colombia, donde ha llegado después de haber estado refugiado en la embajada de Panamá en Nicaragua desde febrero de 2024. Martinelli, quien enfrenta múltiples casos de corrupción y ha sido señalado por crear un para-estado que interceptaba a ciudadanos panameños, llegó a Bogotá el 10 de mayo. El Gobierno colombiano tomó la decisión de otorgarle asilo basándose en el «principio pro persona» y la tradición humanista de protección a perseguidos políticos, principios que han sido defendidos por las autoridades en diversas ocasiones.
En un mensaje publicado en su cuenta de X poco después de su llegada, Martinelli agradeció al presidente colombiano Gustavo Petro y al Gobierno por su nueva libertad, manifestando estar «feliz y contento» de haber encontrado refugio. Mostrando su optimismo, compartió videos en las redes sociales festejando su asilo: uno de sus clips más populares lo muestra celebrando en una discoteca mientras canta «El rey» de Vicente Fernández, lo que resalta su ánimo desafiante a pesar de las serious acusaciones legales que enfrenta.
A sus 73 años, Martinelli ha enfrentado una complicada historia judicial. Tras ser acusado de instalar un sistema de espionaje que violó los derechos de al menos 150 panameños, logró ser absuelto en un juicio que estuvo marcado por controversias. Sin embargo, su batalla legal no termina ahí, ya que el exmandatario también está vinculado a otros escándalos, incluyendo el famoso caso Odebrecht, que ha ensombrecido la política latinoamericana por sus intensos vínculos con la corrupción.
En 2023, mientras intentaba regresar al poder político, Martinelli fue condenado a casi 11 años de prisión por el delito de lavado de dinero. Esta condena fue ratificada por las instancias superiores del tribunal, que impuso no solo la pena de 128 meses de cárcel, sino también una multa de 19 millones de dólares. Las pruebas en su contra revelaron un elaborado esquema donde se aparente compró una editorial a su nombre, financiada a través de diversas empresas que depositaron un total significativo, lo que alimentó aún más la controversia en torno a su figura.
A pesar de su situación legal y las graves acusaciones que persiguen su carrera política, el retorno de Martinelli a Colombia parece marcar un nuevo capítulo en su vida. La mezcla de celebraciones en sus redes sociales y el respaldo gubernamental en su asilo político plantean interrogantes sobre el futuro de su influencia, tanto en Panamá como en el contexto regional. Su permanencia en Bogotá podría estar acompañada de nuevas luchas por vindicar su imagen y responder a las múltiples acusaciones que aún lo acechan.


















