Los residentes de Santa María de Jesús, una de las localidades más golpeadas por la reciente serie de terremotos en Guatemala, enfrentaron una noche de incertidumbre y temor a nuevas réplicas. Más de 300 personas han pasado la noche en la intemperie, refugiándose en tiendas de campaña debido a los temores persistentes sobre la seguridad de sus hogares. Esta ciudad ha sido la más afectada, con un 50% de sus viviendas reportando daños significativos, incluyendo edificios históricos como la fachada de su iglesia principal. La situación es alarmante, ya que el número de muertos ha ascendido a cinco y las autoridades han elevado la alerta en la región.
El reciente enjambre de sismos comenzó el martes por la tarde, con magnitudes que alcanzaron hasta 5.7 grados y más de 200 réplicas registradas. La población, especialmente en municipios cercanos a la capital, ha vivido horas de angustia y desasosiego, con muchas personas eligiendo dormir en parques y calles por miedo a los temblores. Según la Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred), además de los cinco fallecidos, hay nueve heridos que requieren atención médica, mientras que la infraestructura se ha visto gravemente afectada, con 103 casas en riesgo y múltiples vías incomunicadas debido a derrumbes.
En una acción para proteger a la población, el presidente Bernardo Arévalo suspendió las actividades escolares y laborales este miércoles en los departamentos más impactados, que incluyen Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez. Como parte de la respuesta gubernamental, el Ministerio de Salud ha declarado alerta roja en estas áreas para garantizar que cualquier emergencia relacionada con la situación sísmica sea atendida de manera oportuna y efectiva. Las autoridades locales continúan trabajando arduamente para proporcionar asistencia a los damnificados, quienes se enfrentan a desafíos adicionales tras la pérdida de acceso a servicios básicos como la electricidad debido a los daños en la red.
La situación se complica aún más en Santa María de Jesús, donde el alcalde Mario Pérez reportó que el municipio está casi incomunicado por los deslizamientos de tierra que bloquean las carreteras principales. La comunidad, compuesta mayormente por indígenas mayas, enfrenta no solo el trauma de los sismos, sino también las dificultades cotidianas de una infraestructura ya vulnerable. El presidente Arévalo realizó un sobrevuelo en helicóptero para evaluar la magnitud de los daños y coordinar la respuesta del gobierno, asegurando que la ayuda llegará a quienes más lo necesitan.
Las repercusiones de estos terremotos han puesto de manifiesto la fragilidad de la infraestructura en muchas áreas de Guatemala, donde las construcciones no siempre están preparadas para soportar fenómenos naturales de esta magnitud. A medida que las comunidades se recuperan y trabajan en la reconstrucción, será crucial desarrollar estrategias de prevención y mitigación para que futuras generaciones estén mejor equipadas para enfrentar tales desastres. La solidaridad de la población y la movilización de recursos serán vitales en los próximos días, mientras las autoridades continúan monitoreando la actividad sísmica y las necesidades de los afectados.












