En medio de la devastación provocada por el doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela, Daniela Villarroel, una joven de 28 años y miembro activo del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela, se lanzó a la ardua tarea de rescatar sobrevivientes y recuperar cuerpos.Tras la pérdida trágica de sus padres y la emigración de sus hermanos, sus tres perros se convirtieron en su único consuelo en Caracas.


