En medio del caos y la devastación desatada por los recientes terremotos en Venezuela, los médicos forenses con batas y gorros azules se desplazan entre las decenas de bolsas mortuorias apiladas en una morgue improvisada en el puerto de La Guaira.Esta zona, gravemente afectada por los temblores de magnitudes 7.2 y 7.5, se ha convertido en el centro de operaciones para la recuperación de cuerpos, mientras los forenses luchan contra el tiempo y la escasez de recursos.


