Mirbelis González se enfrenta a una dolorosa rutina cada miércoles por la mañana al entrar en una celda de barrotes sin luz natural, retrete ni agua corriente, en la comisaría de La Guaira, donde su hermano Ángel Gabriel lleva casi un año detenido.Esta situación se ha convertido en un desgastante ritual para Mirbelis, que con sufrimiento se somete a una dinámica que parece no tener fin, pues la acusación en contra de su hermano, de 17 años, por cargos de terrorismo, incitación al odio, y otros delitos asociados a las protestas post-electorales de 2024, pesa como una losa.


