La reciente operación policial en Brasil, considerada la más sangrienta en la historia del país, ha generado un intenso debate sobre su eficacia y el impacto en la desarticulación del Comando Vermelho, una de las bandas criminales más poderosas del país.El operativo, que tuvo lugar el 28 de octubre en áreas de Río de Janeiro, resultó en la muerte de 121 personas, incluidos cuatro policías.


