Un año después de las controvertidas elecciones presidenciales en Venezuela, la figura de Nicolás Maduro se sitúa en un contexto de poder absoluto a pesar de las crecientes dudas sobre la legitimidad de su gobierno.La oposición venezolana, que durante el proceso electoral de 2024 había denunciado un fraude sistemático, se ha visto debilitada; su llamado a la abstención en las elecciones regionales de mayo fue evidente, logrando que el chavismo dominara 23 de los 24 estados y, en las recientes elecciones locales, obtuviera una impresionante victoria en 285 de los 335 municipios, lo que representa un 85% de los votos.


