A unos días de las elecciones generales del 17 de agosto, La Paz muestra una inusual calma en sus calles, donde los carteles de campaña de los candidatos son escasos y la concurrencia en las caminatas es limitada.La atención de los bolivianos parece estar firmemente centrada en la economía nacional, aquejada por la escasez de combustibles, la caída de la moneda en el mercado paralelo y una inflación alarmante del 25%.



