En un clima renovado para los negocios, representantes de importantes petroleras internacionales mostraron su disposición para operar en Venezuela durante la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas de Venezuela (VIOGS 2026), a pesar de los significativos retos que presenta la industria nacional. Erik Keskula, director ejecutivo de Exploración y Producción de UCC Oil and Gas Holding de Catar, aseguró que «toda Venezuela es una tremenda oportunidad para nosotros y para nuestros planes de crecimiento, y por eso estamos aquí». A su lado, directivos de compañías como Repsol, Siemens AG y Maurel & Prom, entre otros, discutieron cómo el actual panorama podría facilitar la inversión y explotación de los vastos recursos energéticos del país sudamericano.
A pesar de la vibrante participación de estas empresas, la notable ausencia de North American Brue Energy Partners (Nabep) se hizo notar, dado que esta última había alcanzado un acuerdo histórico con Estados Unidos para operar en 17 campos de petróleo de la nación. Este acuerdo, que implica un control de Estados Unidos sobre el 20% de las reservas de petróleo de Venezuela, ha marcado un precedente en la relación entre ambos países en el sector energético. El jefe adjunto de misión de la embajada estadounidense, Michael García, subrayó la importancia de la colaboración con el gobierno interino venezolano, afirmando que han trabajado para reabrir las puertas a empresas internacionales que deseen comercializar petróleo venezolano.
En medio de la transición política y económica del país, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha impulsado una apertura hacia el capital privado, lo que ha avivado el interés de varios inversores extranjeros. Esta política se ha intensificado bajo la presión de Washington, que ha estado facilitando acuerdos entre empresas estadounidenses y el gobierno interino desde la captura del mandatario Nicolás Maduro a principios de año. A pesar de contar con las mayores reservas de crudo del mundo, el sector enfrenta serios problemas de infraestructura, una situación que ha sido el resultado de años de mala gestión en la estatal Pdvsa y de un contexto de sanciones internacionales.
El deterioro de la infraestructura petrolera se ha vuelto un tema crítico, con la producción actual alcanzando apenas 1,2 millones de barriles diarios, muy lejos de los 3 millones de barriles logrados hace dos décadas. Durante el foro, un aspecto recurrente en las ponencias fue la crisis eléctrica que afecta a la industria. En un momento, la situación se vio reflejada en dos cortes eléctricos que interrumpieron la jornada. El CEO de Hunt Energy Holdings, Hunter Hunt, señaló la necesidad de comprender las «debilidades institucionales» y cómo estas impactan precisamente en la infraestructura, expresando confianza en que los problemas podrían abordarse con rapidez si existe un enfoque colaborativo por parte de los gobiernos.
La cumbre dejó entrever una perspectiva optimista sobre la viabilidad de atraer inversión extranjera en un clima de negocios transformado, a pesar de las adversidades que aún enfrenta Venezuela. Los líderes del sector energético coincidieron en que, si los gobiernos anfitriones y las empresas adoptan una mentalidad proactiva, podrán enfrentar y resolver las deficiencias existentes en el sector, lo que podría permitir una rápida recuperación de la producción petrolera. Este encuentro marca un hito en la relación entre Venezuela y las empresas internacionales, sugiriendo que, a pesar de los desafíos, existen oportunidades significativas para el crecimiento y desarrollo del sector energético en el país.



















