La dirigente opositora venezolana María Corina Machado ha declarado su intención de asumir la Presidencia de Venezuela «cuando llegue el momento», enfatizando que el futuro político del país dependerá de la voluntad popular manifestada en elecciones libres y transparentes. En una reciente entrevista con la cadena estadounidense CBS, Machado, quien se encuentra en el exilio, analizó el efecto de la presión internacional, especialmente de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Según su perspectiva, estas medidas han obligado a la administración oficialista a dar «pasos visibles» hacia un cambio, aunque cautela al señalar que estos movimientos no son resultado de una genuina voluntad de democratización sino de una reacción a la creciente presión externa.
Pese a los anuncios de liberación de algunos detenidos, Machado ha subrayado que la situación de los presos políticos en Venezuela sigue siendo crítica, con cientos de opositores aún tras las rejas, incluyendo a militares. Esto, a su juicio, evidencia la falta de un compromiso auténtico del régimen para realizar una apertura política efectiva. Machado, además, ha mostrado escepticismo hacia las figuras clave del chavismo, advirtiendo sobre las alianzas que el régimen ha establecido con potencias internacionales como Rusia, Irán, y organizaciones criminales. En este contexto, ha instado a que cualquier intento de desmontar el sistema actual de poder debe ser llevado a cabo de manera estratégica y controlada para facilitar una transición democrática sin contratiempos.
Machado se ha mostrado confiada en que la transición política en el país culminará en elecciones generales que permitan renovar todos los cargos públicos, desde la Asamblea Nacional hasta la Presidencia. Aseguró que, independientemente de los cambios en el gobierno, los intereses del pueblo venezolano convergen con las orientaciones actuales de la política estadounidense. Además, destacó el impacto que una posible liberación de Venezuela tendría en la región, sugiriendo que podría debilitar la estructura de otros gobiernos aliados del chavismo. También abogó por la privatización de la industria petrolera, considerándola una vía para romper con el modelo socialista en busca de inversión y apertura económica.
En un análisis sobre su situación personal, María Corina Machado ha declarado que actualmente se siente protegida en su exilio, al no creer que el régimen osaría atentar contra su vida debido a la atención internacional que suscita. Recordó que cuando salió de Venezuela, su vida corría un riesgo extremo, y la presencia de un escrutinio global ha cambiado las circunstancias. Esta percepción de seguridad, sin embargo, no ha disminuido su determinación de regresar a Venezuela y asumir un rol protagónico en la lucha por la democracia en su país.
Mientras tanto, la controversia en torno a su reciente decisión de entregar su medalla Nobel de la Paz a Donald Trump ha generado críticas y reacciones diversas, como las de Henrique Capriles, quien advirtió sobre los intereses estadounidenses que no siempre coinciden con los de los venezolanos. La postura de Machado, sin embargo, refleja su compromiso a luchar por un cambio en Venezuela, utilizando cualquier plataforma que le permita llamar la atención sobre la crisis que atraviesa su nación. El ambiente político sigue siendo tenso, y la incertidumbre sobre el futuro del país persiste, pero la líder opositora continúa firme en su convicción de que cabe esperar un desenlace favorable para su pueblo.


















