Confirmando una fuerte ola de descontento en la sociedad argentina, este martes se llevó a cabo una masiva marcha en Buenos Aires, donde cientos de miles de estudiantes, profesores y personal administrativo de universidades públicas, acompañados por sindicatos y partidos opositores, exigieron al Gobierno de Javier Milei que destine fondos adecuados a la educación superior. La marcha, que también se replicó en varias ciudades del país, culminó en la emblemática Plaza de Mayo, donde los manifestantes elevaron su voz bajo la bandera de la defensa de la universidad pública y la ciencia nacional. Bajo el lema «Por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional», los asistentes se unieron para denunciar el grave recorte presupuestario que afecta a las universidades desde la llegada de Milei a la presidencia.
El vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Emiliano Yacobitti, subrayó la importancia de la universidad pública como motor de movilidad social, condenando la política de ajuste implementada por el gobierno. La situación es crítica, pues el presupuesto destinado a las universidades ha caído al 0,428 % del PIB en 2024, un descenso alarmante que no se había visto desde 1989. A pesar de que el Congreso ha aprobado leyes que exigen un mayor financiamiento, Milei ha vetado estas decisiones, lo que desata un creciente malestar entre los sectores implicados en la educación pública.
Los efectos de este ajuste son palpables y han impactado directamente en la calidad de la educación y la vida laboral de aquellos que dependen de este sistema. El deterioro en las condiciones salariales ha llevado a muchos docentes a dejar su puesto, obligando a los estudiantes a enfrentarse a un aumento significativo en la deserción escolar. Karen Rivero Carrizo, del Hospital de Clínicas de la UBA, destacó cómo estos recortes no solo afectan la educación, sino que ponen en riesgo la formación de médicos y enfermeros, cruciales para el sistema sanitario del país, revelando un ciclo de consecuencias negativas que se extienden más allá de las universidades.
Entre los manifestantes se encontraban estudiantes de diversas disciplinas que, en un contexto de crisis económica, temen por su futuro académico. Thais Caixeiro, una estudiante brasileña de Psicología, apuntó a la falta de recursos básicos en la UBA y subrayó la ardua situación de los profesores, quienes sobreviven con salarios que no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. En la misma línea, Guido Marotta, estudiante de Medicina, mencionó el incremento de la deserción estudiantil debido a la falta de clases y la necesidad de trabajar para mantener su educación, evidenciando la creciente dificultad que enfrentan los jóvenes en este escenario adverso.
La movilización transcurrió de manera pacífica, aunque con un espíritu de protesta palpable contra Javier Milei, quien enfrenta críticas en aumento por su gestión económica y por acusaciones de corrupción. Dirigentes sindicales y representantes de partidos como el peronismo, el Frente de Izquierda y la Unión Cívica Radical se unieron a la protesta, demostrando la amplia coalición de descontento en el país. La respuesta del gobierno a esta manifestación fue descalificadora, etiquetando la marcha de «política opositora» y reafirmando su compromiso con el equilibrio fiscal, mientras tanto, la comunidad educativa continúa esperando una solución que garantice el financiamiento y el futuro de la educación pública en Argentina.



















