El Gobierno ecuatoriano ha tomado medidas drásticas en su lucha contra el narcotráfico al extraditar a Estados Unidos a dos prominentes narcotraficantes, Celso Miguel Moreira Heredia, alias “Patucho Celso”, y Darío Javier Peñafiel Nieto, alias “Topo”. Los extraditados son considerados cabecillas de Los Choneros, el grupo criminal más antiguo y temido en Ecuador. Según el ministro del Interior, John Reimberg, ambos narcotraficantes abordaron un avión del Departamento de Justicia estadounidense desde el aeropuerto de Guayaquil a las 11:00 hora local, y su destino fue Nueva York, donde enfrentarán a la justicia americana por los delitos atribuidos, que no solo afectan a Ecuador, sino también a varios países, incluida la misma nación norteamericana.
Durante una rueda de prensa en Guayaquil, Reimberg destacó que estas extradiciones son un ejemplo de la cooperación entre Ecuador y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Subrayó que el gobierno ecuatoriano tiene en la mira a otros delincuentes que cruzarán la frontera en el futuro cercano, reafirmando la intención del gobierno de acabar con el crimen organizado. «Esto me pone muy contento porque una vez más se demuestra que prefieren hoy ser extraditados estos delincuentes a permanecer en la Cárcel del Encuentro», manifestó Reimberg, refiriéndose a la prisión de máxima seguridad que ha generado controversia debido a las condiciones de vida de los internos.
La Cárcel del Encuentro, inaugurada bajo la presidencia de Daniel Noboa, ha sido objeto de críticas por supuestas violaciones de derechos humanos, incluidas denuncias de torturas y falta de atención médica adecuada. En este penal se encuentran recluidos numerosos líderes criminales, así como figuras políticas como el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y el exvicepresidente correísta Jorge Glas. Las condiciones de la cárcel han llevado a muchos a cuestionar la eficacia del sistema penitenciario y su capacidad para tratar adecuadamente a los reclusos.
Los narcotraficantes extraditados, especialmente Topo, son considerados figuras clave dentro de la estructura de Los Choneros y su violento accionar en Ecuador. Topo ha sido identificado como el segundo al mando y líder de una facción llamada Los Fatales, que mantiene vínculos con el poderoso Cártel de Sinaloa de México. Por otro lado, Patucho Celso, que ha sido descrito como el “líder invisible” de Los Choneros, operaba desde la clandestinidad y se le atribuye la creación de un poder sólido dentro de la organización criminal, manejando las operaciones y estableciendo conexiones clave en el mundo del narcotráfico.
La situación en Ecuador ha llevado al gobierno a declarar la guerra a organizaciones criminales como Los Choneros y su rival, Los Lobos, catalogándolas como «terroristas». Esta decisión responde a un aumento sin precedentes de la violencia en el país, atribuida a la actividad de estos grupos. En un contexto de creciente tensión social y conflictos entre bandas, tanto Ecuador como Argentina han calificado oficialmente a estas organizaciones como amenazas terroristas, intensificando así la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en la región.



















