El Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP) denunció la detención de al menos 14 periodistas y trabajadores de medios de comunicación el pasado 5 de enero en varios puntos de Caracas. Este suceso se produce tan solo dos días después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un operativo militar estadounidense. Las detenciones tienen lugar en un contexto político tenso marcado por la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. El gremio aseguró que de los detenidos, once son de medios internacionales y uno de un medio nacional, siendo un indicativo del clima adverso que enfrentan los comunicadores en el país.
Durante este mismo día, a los periodistas se les prohibió transmitir en vivo, grabar videos o tomar fotografías dentro del Palacio Federal Legislativo. Al menos tres reporteros fueron arrestados por agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y trasladados a un comando de la Guardia Nacional. El escaneo a los teléfonos móviles de los periodistas, donde se les exigió las contraseñas y se accedió a información personal, fue criticado por el SNTP, quien lo calificó como una violación a la privacidad y al secreto profesional. Esta conducta delictiva refuerza la percepción de un patrón de criminalización hacia el ejercicio del periodismo en Venezuela.
Las detenciones de comunicadores se dan en un contexto de profunda crisis política y social, con la captura de Maduro y su esposa a la cabeza del escenario nacional. Actualmente, ambos se encuentran bajo custodia en Estados Unidos enfrentando serios cargos. En medio de este tumulto, Delcy Rodríguez asumió el cargo de presidenta interina en un entorno cargado de incertidumbre. Las acciones represivas hacia la prensa parecen ser parte de una estrategia más amplia para silenciar voces críticas y minimizar la cobertura de una realidad que es fundamental para la sociedad venezolana.
En un comunicado emitido el mismo día, el SNTP clamó por la libertad de los periodistas detenidos y resaltó que la persecución, la censura y las detenciones arbitrarias son obstáculos para una transición democrática en el país. La organización defendió la libertad de expresión y el derecho a la información como pilares esenciales de una sociedad democrática, subrayando que estos derechos están protegidos por la Constitución de Venezuela y por acuerdos internacionales. El sindicato advirtió que las detenciones no solo intimidan a los reporteros, sino que buscan generar un ambiente de autocensura en un país donde la información es vital.
A esta alarmante situación se le suma el bloqueo sistemático de más de 60 medios de comunicación en Internet, lo que el SNTP define como una «censura estructural». Este bloqueo limita el acceso de la ciudadanía a una variedad de fuentes de información y refuerza la narrativa oficial en momentos de crisis. Las detenciones del 5 de enero son vistas como una continuidad de un patrón de represión contra el periodismo, que tiende a intensificarse en escenarios de inestabilidad política. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos deben seguir de cerca estos acontecimientos, donde cada día la libertad de prensa parece estar en juego.


















